Una vaca Aberdeen Angus colorada parió tres terneros en un establecimiento ganadero del sur de Córdoba sin asistencia durante el nacimiento. Los animales son dos hembras y un macho. El caso se conoció este miércoles a partir de la documentación del médico veterinario Carlos Bertolino, que atiende el rodeo de la Estancia San José, en la zona rural de San Joaquín, departamento Presidente Roque Sáenz Peña. Según el profesional, madre y crías se encontraban en buenas condiciones cuando se revisó el parto.
El personal del campo vio primero a dos terneros alimentándose junto a la vaca y a un tercero echado a poca distancia. Antes de dar por sentado que los tres pertenecían al mismo nacimiento, recorrió el sector para buscar otra madre. La comprobación llegó cuando la vaca fue hacia la cría que estaba aparte y también la dejó mamar. Esa observación permitió reconstruir la secuencia y motivó la intervención del veterinario para documentar el caso.
Bertolino estimó que la vaca atravesaba su quinto o sexto parto. Señaló que una gestación triple en bovinos de cría es extremadamente infrecuente y dio como referencia aproximada un caso cada 100.000 pariciones. Esa cifra fue expuesta como estimación del especialista, no como un cálculo estadístico realizado para este establecimiento. También explicó que en rodeos de aptitud lechera pueden observarse frecuencias algo mayores, aunque igualmente excepcionales.
El rasgo especialmente llamativo es que las tres crías llegaron a término y nacieron por vía natural sin una intervención humana. Una gestación múltiple puede exigir un seguimiento especial por las dificultades del parto y por la demanda posterior de alimento. En este caso, el veterinario indicó que el cuidado se concentrará en el aporte nutricional de la madre y los terneros. La vaca debe producir suficiente leche para tres crías, una exigencia distinta de la habitual en el sistema de cría.
La estancia combina una etapa de inseminación artificial con un período posterior de servicio natural. Según explicó Bertolino, los nacimientos correspondientes a la primera etapa ya se habían producido, por lo que atribuyó esta gestación al servicio natural. Ese detalle evita suponer que el caso es resultado de una técnica reproductiva aplicada expresamente para obtener varios terneros en un solo parto.
El nacimiento destaca por su rareza, pero el seguimiento será más importante que el dato llamativo: confirmar la evolución de los tres animales y de la madre, y asegurar que todos reciban alimentación adecuada. La información disponible describe un episodio concreto en una estancia cordobesa; no permite extrapolar una mayor frecuencia de partos triples al conjunto de los rodeos argentinos.
En un rodeo de cría, el nacimiento de tres terneros plantea una cuestión práctica para el personal. No basta con que hayan nacido vivos: hay que observar si cada uno logra alimentarse, si la madre acepta a todos y si conserva una condición corporal adecuada. El profesional citado señaló la necesidad de suplementos y vigilancia nutricional. Esa recomendación se refiere a este caso y no implica que los animales hayan presentado ya complicaciones. El dato de que uno de los recién nacidos estaba separado al comienzo muestra por qué fue importante comprobar la conducta de la vaca antes de atribuir el tercer ternero a otra madre. El establecimiento no comunicó, en la información consultada, un ensayo reproductivo destinado a repetir el caso ni un cambio de prácticas a partir del nacimiento.




