San Juan A terminó subcampeón del Torneo Nacional A de goalball masculino, que se definió el domingo 25 de octubre en el Estadio Aldo Cantoni. El equipo local perdió la final por 9 a 7 ante Lomas de Zamora después de haber superado a Apanovi por 10 a 5 en semifinales. La competencia reunió a seis conjuntos y dejó a la representación sanjuanina en el segundo escalón del podio.
La definición cerró dos jornadas de partidos en el estadio de la capital sanjuanina. El certamen se disputó entre el sábado 24 y el domingo 25, con una primera etapa de grupos y una segunda destinada a los cruces eliminatorios y a establecer las posiciones finales. San Juan integró la Zona A junto con Lomas y Mapaches B; Apanovi, Cóndores y Román Rosell A compartieron la Zona B.
Para llegar al partido por el título, el conjunto anfitrión tuvo que atravesar esa fase inicial y luego ganar una semifinal. El 10 a 5 frente a Apanovi le aseguró un lugar entre los dos mejores del torneo y la posibilidad de disputar la copa en su provincia. La final terminó con una diferencia de dos goles a favor de Lomas, que se llevó el campeonato.
El cruce por el tercer puesto también tuvo a Apanovi como protagonista: se impuso por 10 a 5 a Cóndores y completó el podio. Detrás quedaron Cóndores, Román Rosell A y Mapaches B, en ese orden. Así, los seis participantes cerraron el encuentro con una ubicación definida, además de los resultados obtenidos en sus respectivas zonas.
Entre los sanjuaninos, Sebastián Gómez apareció en los primeros lugares de la tabla de goleadores con 20 tantos. Lautaro Fernández terminó con 14 y Mauro Olmedo, con tres. El máximo anotador del certamen fue Matías Britez, de Lomas, con 26, seguido por Leonardo Jazmín, de Apanovi, con 25. Gómez compartió el tercer lugar de esa clasificación con Mario Velardez, de Cóndores.
Una disciplina en la que se juega escuchando
El goalball es un deporte de equipo para personas con discapacidad visual. Cada conjunto tiene tres jugadores en la cancha, que alternan ataques y defensas sobre una superficie de 18 metros de largo por nueve de ancho. Los arcos ocupan todo el ancho de cada extremo: para marcar, la pelota debe atravesar por completo la línea de gol.
La orientación depende del sonido y del tacto. La pelota contiene cascabeles que permiten seguir su trayectoria y las líneas de la cancha tienen relieve para que los deportistas reconozcan su ubicación. Todos utilizan antifaces opacos, una condición que iguala las posibilidades de quienes tienen distintos grados de visión.
Por eso, el silencio del público durante las acciones no es un detalle de protocolo: forma parte de las condiciones necesarias para competir. Los jugadores deben escuchar el desplazamiento de la pelota y coordinar sus movimientos para interceptarla con el cuerpo. Los partidos se dividen en dos tiempos de 12 minutos.
Según la descripción del Comité Paralímpico Internacional, la defensa dispone de diez segundos para devolver la pelota después de tocarla. El lanzamiento exige precisión y velocidad, mientras que los tres jugadores deben cubrir entre todos un arco de nueve metros. Esa combinación distingue al goalball de otros deportes de conjunto: la capacidad de escuchar, ubicarse y reaccionar es tan determinante como la ejecución del ataque.




