El iceberg A-81 llegó a las proximidades de las islas Georgias del Sur después de un recorrido de más de tres años desde su desprendimiento de la plataforma de hielo Brunt, en la Antártida. Una imagen captada el 20 de octubre por el satélite Terra y difundida este martes por el Observatorio de la Tierra de la NASA permite identificar con claridad la masa de hielo junto a la isla y seguir una etapa decisiva de su desplazamiento hacia el Atlántico Sur.
La novedad no es el nacimiento del iceberg, que ocurrió en enero de 2023, sino su avance hasta esta zona del océano. Al separarse de Brunt, A-81 tenía una superficie aproximada de 1.550 kilómetros cuadrados. Esa cifra corresponde al desprendimiento y no a una medición actual de su extensión, que la publicación no proporciona.
Durante más de tres años permaneció en el mar de Weddell, transportado a lo largo de la costa por la circulación oceánica de la región. En mayo de 2026 alcanzó el extremo de la península Antártica. Desde allí avanzó hacia el norte, atravesó el mar de Scotia y, a fines de octubre, se aproximó a Georgias del Sur, unos 2.300 kilómetros al norte-noroeste de su lugar de origen.
La fotografía satelital fue obtenida con MODIS, el instrumento de Terra que observa la superficie terrestre y los océanos. En los días anteriores a la captura, el desplazamiento del iceberg se había vuelto considerablemente más lento. La interpretación difundida por la NASA es que parecía rozar el borde de la plataforma submarina que rodea la isla.
Esa evaluación corresponde a Jan Lieser, de la Oficina de Meteorología de Australia, y a Christopher Shuman, investigador retirado de la Universidad de Maryland. El informe describe una desaceleración y una posible interacción con el relieve submarino: no confirma que A-81 haya quedado definitivamente varado ni que haya terminado su recorrido.
La distinción importa porque la misma región ya frenó a otros grandes icebergs. En 2025, A-23A encalló sobre la plataforma de Georgias del Sur y después se fragmentó. Ese antecedente muestra que el relieve puede modificar el desplazamiento de estas masas de hielo, pero no determina por sí solo cuál será el desenlace de A-81.
La historia del iceberg comenzó mucho antes de que se separara. Una grieta de Brunt conocida como Chasm 1 permaneció relativamente estable durante unos 35 años. Alrededor de 2012 volvió a expandirse y, en 2019, su avance llevó a considerar cercano un desprendimiento. Sin embargo, el hielo resistió varios años más, hasta la ruptura de enero de 2023.
El desprendimiento de icebergs forma parte del ciclo normal de las plataformas de hielo. En el caso de Brunt, el seguimiento tiene además una dimensión científica particular: allí funciona la estación Halley del British Antarctic Survey, una base de investigación terrestre, atmosférica y espacial cuya actividad se remonta a la década de 1950.
A-81 tampoco fue el único gran bloque que salió recientemente de esa plataforma. A-74 se desprendió en 2021 y ya se fragmentó; A-83 lo hizo en 2024 y permanece entero. Este último avanza hacia el norte detrás de A-81, junto con otros icebergs que están dejando el mar de Weddell. La imagen publicada ahora documenta un punto de ese recorrido, no una observación en tiempo real ni una predicción sobre su próximo destino.




