La NASA amplió su visor de asteroides con funciones que permiten reconstruir impactos históricos y observar acercamientos a la Tierra en un entorno tridimensional. Las novedades de Eyes on Asteroids fueron difundidas este lunes 5 de octubre por Jason Craig. Corresponden a una versión liberada el 30 de septiembre y buscan volver más comprensibles las distancias y los movimientos de estos cuerpos, sin equiparar cercanía con amenaza.
La actualización incorpora una pestaña llamada Impact para objetos que efectivamente chocaron con la Tierra en el pasado. También agrega el botón Watch, que lleva la visualización al momento del acontecimiento o del máximo acercamiento. Para los encuentros futuros, la función se habilita cuando la distancia es inferior a 0,05 unidades astronómicas, aproximadamente 7,48 millones de kilómetros. El anuncio menciona un catálogo de 42.580 objetos cercanos a la Tierra y limita la representación futura a diez años para preservar la precisión del recorrido mostrado.
El programa no nació con esta actualización. El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, conocido como JPL, presentó la herramienta en diciembre de 2021 como una aplicación accesible desde teléfonos, tabletas y computadoras con conexión a internet. Funciona directamente en el navegador, sin descargar una aplicación, y utiliza información científica para dibujar las órbitas de asteroides y cometas alrededor del Sol. Esa combinación permite explorar datos que, en una tabla, pueden resultar difíciles de interpretar para un lector sin formación astronómica.
Una de sus posibilidades es recorrer encuentros de misiones espaciales con esos objetos. El material de presentación del JPL describe, por ejemplo, una reconstrucción de la maniobra con la que OSIRIS-REx recogió una muestra de Bennu en octubre de 2020. La simulación se elaboró utilizando fotografías de la misión. La herramienta también permite modificar el tiempo de la escena y consultar información de las sondas, de modo que combina movimientos orbitales con la historia de la exploración espacial.
Bennu es un ejemplo concreto de la diferencia entre una imagen de observación y una recreación informática. La fotografía que acompaña esta nota es un mosaico de doce tomas reales obtenidas por la cámara PolyCam de OSIRIS-REx el 2 de diciembre de 2018, desde unos 24 kilómetros de distancia. Es material de archivo de la misión, difundido por NASA, Goddard y la Universidad de Arizona. No muestra un impacto ni un acercamiento ocurrido este lunes.
La referencia a objetos cercanos tampoco implica por sí sola peligro inmediato. El centro CNEOS del JPL calcula las órbitas a partir de observaciones acumuladas, estima sus aproximaciones y analiza posibles riesgos. Los nuevos registros permiten mejorar esas trayectorias y afinar las predicciones. El seguimiento reúne mediciones de observatorios de diferentes lugares del mundo, centralizadas a través del Minor Planet Center, y suma información obtenida mediante radares planetarios. El aporte de nuevos datos es fundamental para reducir la incertidumbre de las estimaciones.
El propio JPL explica que la mayoría de los objetos cercanos a la Tierra no se aproxima lo suficiente como para representar un riesgo de impacto. La clasificación de asteroide potencialmente peligroso combina parámetros de tamaño y órbita y exige seguimiento, pero no equivale a anunciar una colisión. Por eso, las representaciones de Eyes deben leerse junto con la información científica disponible. La nueva función ofrece una forma más directa de mirar esos recorridos; las evaluaciones de riesgo siguen siendo una tarea especializada basada en observaciones y cálculos orbitales.




