El rover Perseverance detectó partículas de polvo marciano de tamaño ultrafino adheridas a materiales que podrían integrar los trajes de futuros astronautas. La NASA presentó el 26 de octubre los resultados de un seguimiento de 1.645 días marcianos y señaló que esos datos servirán para orientar el diseño de equipos, refugios y sistemas de limpieza antes de una misión humana al planeta.

El trabajo distingue dos escalas: partículas finas de menos de 2,5 micrómetros y otras mucho menores, de alrededor de 100 nanómetros. Estas últimas son unas 700 veces más delgadas que un cabello humano. No se trata de una prueba realizada con personas en Marte: las mediciones corresponden a depósitos sobre muestras transportadas por el vehículo robótico. La agencia anunció la publicación del estudio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences para el martes 27 de octubre.

La observación aprovechó piezas que ya tenían otra función a bordo. Perseverance lleva pequeños materiales de referencia que permiten comprobar y ajustar sus instrumentos científicos. El blanco de calibración de SHERLOC incluye cinco muestras relacionadas con trajes espaciales, de unos 20 milímetros por lado. El de PIXL contiene, entre otros elementos, teflón y vidrio basáltico. Sobre esas superficies se fue acumulando el polvo del ambiente marciano.

PIXL es un espectrómetro de rayos X instalado en el extremo del brazo robótico. Su tarea habitual es estudiar la composición química de las rocas a una escala muy pequeña; también cuenta con una cámara que ayuda a relacionar la química con la textura. En esta investigación, el teflón ofreció una ventaja: sus componentes no producen señales que el instrumento pueda detectar directamente. Las señales registradas sobre ese blanco permitieron estudiar el polvo depositado encima.

Los resultados no fueron iguales en todos los materiales. En el teflón del blanco de PIXL y en la muestra de Vectran de SHERLOC, el tamaño medio rondó los dos micrómetros. En el vidrio basáltico de PIXL y en el teflón de SHERLOC se encontraron partículas que llegaban al rango de 100 a 300 nanómetros. Un promedio y el extremo inferior de una distribución no son medidas equivalentes: el hallazgo describe diferencias en los depósitos, no un ranking definitivo de telas para fabricar un traje.

La electricidad estática aparece como una explicación posible de esa selección. Los granos se cargan al chocar entre sí y distintas superficies atraen partículas de diferentes tamaños. Según el equipo, las más pequeñas permanecieron adheridas pese a años de desplazamientos y perforaciones del rover. Ese comportamiento importa porque quitar acumulaciones visibles no necesariamente elimina el polvo más fino que queda sobre un material.

Las muestras no fueron elegidas al azar. Antes del lanzamiento, la NASA explicó que el Vectran se utiliza en las palmas de guantes por su resistencia a los cortes; el teflón tiene aplicaciones en otras partes de los guantes y el policarbonato se emplea en visores. SHERLOC permite estudiar cómo cambian esos materiales bajo las condiciones de Marte. La exposición prolongada también ayuda a evaluar su comportamiento frente a la radiación, además del contacto con el polvo.

El próximo desafío es convertir las mediciones en decisiones de ingeniería. Entre las alternativas mencionadas por la NASA están los recubrimientos protectores, los accesos con doble cámara y los sistemas que dejan el traje conectado al exterior del hábitat, para reducir el ingreso de partículas. El estudio aporta información para desarrollar esas soluciones, pero no significa que ya exista un traje inmune al polvo ni que se hayan establecido todos los límites seguros de exposición de una futura tripulación.