La misión SunRISE, que utilizará seis pequeños satélites para estudiar las emisiones de radio del Sol, no despegará antes de mediados de 2027. La NASA comunicó este martes 6 de octubre el nuevo horizonte de lanzamiento, después de haber informado en julio que cambiaría el cohete previsto para ponerla en órbita. Los equipos ya completaron su ensamblaje y sus pruebas, pero permanecen almacenados en Estados Unidos mientras se prepara la próxima etapa.
El viaje se realizará en un Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. SunRISE compartirá el lanzamiento con una carga patrocinada por el Comando de Sistemas Espaciales de la Fuerza Espacial estadounidense. La expresión «no antes de mediados de 2027» establece el momento más temprano actualmente previsto: no equivale a una fecha firme de despegue ni a una ventana de días ya definida.
El cambio tiene un antecedente directo. El 13 de julio, la agencia anunció que la misión dejaría de utilizar un Vulcan Centaur de United Launch Alliance y pasaría al Falcon Heavy. En ese momento quedó pendiente la actualización del calendario. Los informes anteriores habían situado la partida en 2026; el anuncio de este martes reemplaza esa referencia. La comunicación actual no atribuye el nuevo plazo a una falla de los satélites ni detalla una causa adicional para el cronograma.
Cada nave tiene un tamaño comparable al de un pequeño horno tostador. Las seis trabajarán de manera coordinada, ligeramente por encima de la órbita geosincrónica, situada a unos 35.000 kilómetros de altura. En lugar de construir una única antena de grandes dimensiones, el proyecto combinará observaciones tomadas desde distintos puntos. La separación entre los satélites podrá alcanzar unos 16 kilómetros y permitirá formar un radiotelescopio virtual mediante una técnica denominada interferometría.
El objetivo es investigar cómo el Sol acelera partículas y las expulsa al espacio. Los fenómenos que producen esas partículas también generan emisiones de radio en la corona, la atmósfera externa solar. Las ondas de radio llegan a la Tierra antes que las partículas energéticas. Seguir esa señal ofrece una vía para mejorar el conocimiento de las tormentas solares y, a futuro, las herramientas de anticipación y mitigación de sus efectos sobre astronautas y equipos espaciales.
Antes de quedar en espera, las naves atravesaron una campaña de ensayos en el Space Dynamics Laboratory de la Universidad Estatal de Utah, en Logan. Las pruebas de vacío térmico reprodujeron condiciones del ambiente orbital. También se evaluó la compatibilidad electromagnética, para comprobar que los sistemas electrónicos no interfirieran con los instrumentos científicos, y se aplicaron vibraciones en tres ejes para examinar su resistencia a las condiciones de lanzamiento. La NASA informó en enero que las seis habían superado esos controles.
La misión principal está planificada para doce meses. Sus observaciones se integrarán al trabajo de otros proyectos dedicados al Sol, entre ellos Parker Solar Probe, STEREO y Solar Orbiter, este último desarrollado mediante cooperación entre la Agencia Espacial Europea y la NASA. El propósito científico es complementar esas miradas con un registro de emisiones de baja frecuencia y con información sobre la propagación de la actividad solar hacia el espacio interplanetario.
La Universidad de Michigan conduce la investigación y aporta el centro de operaciones científicas, mientras que el Laboratorio de Propulsión a Chorro administra el proyecto y sus operaciones de misión. SunRISE forma parte del programa Explorers de la NASA. Por ahora, los seis satélites seguirán en Utah: su traslado a Florida está previsto poco antes del lanzamiento, cuyo calendario detallado continúa pendiente.




