Google aseguró un nuevo bloque de suministro eléctrico con Constellation Energy y vinculó la expansión de sus centros de datos con mejoras en reactores nucleares existentes. El acuerdo anunciado este martes 6 de octubre contempla 3.590 megavatios: 890 MW serán capacidad adicional y otros 2.700 MW corresponden a generación ya instalada. La distinción es decisiva: el anuncio no significa que toda esa potencia se incorpore ahora al sistema estadounidense.

El componente de nueva capacidad está respaldado por un contrato de compra de electricidad por 20 años. Según el comunicado conjunto, permitirá inversiones superiores a US$4.300 millones por parte de Constellation en once unidades nucleares de Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. También hay un convenio separado de suministro por 15 años para el bloque de generación existente. Los montos informados corresponden a inversiones previstas del productor eléctrico, no a un precio total de compra revelado por Google.

La estrategia consiste en aumentar el rendimiento de instalaciones que ya funcionan. Google explicó que las obras abarcan seis centrales y pueden incluir modernización de turbinas, generadores de vapor y sistemas digitales de control. No hay contradicción entre seis centrales y once unidades: una misma planta puede alojar más de un reactor. La compañía sitúa la incorporación completa de los 890 MW antes del cierre de 2032; el comunicado prevé la primera ampliación para 2028.

Esa energía se incorporará a PJM, la red que abastece a 67 millones de personas y se extiende por trece estados. Google sostiene que actuar como comprador de largo plazo da previsibilidad a los ingresos necesarios para financiar las mejoras. Su planteo es acompañar el crecimiento de la demanda digital con oferta adicional. La promesa de que otros usuarios no asumirán los costos es una afirmación de la empresa sobre el esquema anunciado, no una rebaja tarifaria ya comprobada.

La apuesta se apoya en una infraestructura amplia. La Administración de Información Energética de Estados Unidos, EIA, contabilizaba en marzo de 2026 un total de 94 reactores comerciales en operación, distribuidos en 54 centrales y 28 estados. Illinois reunía once reactores y el 12% de la capacidad nuclear operativa del país. Esa concentración ayuda a entender por qué la discusión sobre más electricidad no pasa solamente por construir instalaciones desde cero, sino también por ampliar las que están disponibles.

El gobierno estadounidense también impulsa ese camino. En marzo, el Departamento de Energía presentó UPRISE, una iniciativa centrada en elevar la potencia de reactores, recuperar instalaciones detenidas y completar proyectos interrumpidos. Entre sus herramientas figuran la evaluación de equipos y cadenas de suministro, nuevos combustibles, formación de trabajadores y apoyo a los procesos regulatorios. El programa se plantea sumar 2,5 gigavatios hacia 2027 y llegar a 5 gigavatios adicionales en 2029, objetivos generales que no deben confundirse con entregas efectivamente realizadas.

Además del suministro, las empresas acordaron una alianza tecnológica de cinco años. Constellation prevé incorporar Google Cloud y Gemini Enterprise a tareas de planificación, seguimiento de activos y protección de infraestructura. La potencia adicional seguirá ligada a las obras, más allá de las aplicaciones informáticas anunciadas.

El contexto también muestra escalas diferentes dentro del parque nuclear. Según la EIA, la mayor central estadounidense es Vogtle, en Georgia, con cuatro reactores; el último entró en servicio comercial en abril de 2024. Para medir la expansión anunciada, habrá que seguir los megavatios que se incorporen efectivamente, además de los compromisos de compra: asegurar ingresos y disponer de electricidad adicional son etapas distintas de un mismo proyecto.