El satélite universitario USAT 1 ya viaja en órbita terrestre dentro del vehículo que deberá liberarlo para comenzar su misión independiente. La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata confirmó ese avance el 2 de octubre, después del lanzamiento del día anterior desde California. El equipo todavía debe completar el despliegue y establecer las primeras comunicaciones: haber llegado al espacio no significa que todas las funciones científicas estén operativas.
La ingeniera Sonia Botta, coordinadora del proyecto, explicó que el transportador OSSIE, de la empresa UARX, se separó del cohete Falcon 9. Según el informe de la facultad, las condiciones de seguridad impiden las separaciones secundarias antes de que transcurran siete días desde ese paso. Una vez liberado el USAT 1, sus antenas deberán desplegarse a los 45 minutos y comenzará la búsqueda del enlace. Esa secuencia coloca la atención en las próximas operaciones, no solamente en el despegue.
La partida se produjo el jueves 1 de octubre desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en Estados Unidos. Botta describió la experiencia en una entrevista con Radio Provincia después del lanzamiento y destacó la participación de distintas áreas de la facultad y de organismos científicos argentinos. La comunidad universitaria siguió la transmisión en una jornada abierta en el edificio central de Ingeniería. El proyecto reúne trabajo de docentes, estudiantes, becarios e investigadores y tuvo colaboración de la Comisión Nacional de Energía Atómica y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.
El USAT 1 utiliza el formato CubeSat 3U: mide aproximadamente 10 por 10 por 34 centímetros y pesa unos tres kilos. El Centro Tecnológico Aeroespacial y el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones desarrollaron su plataforma, desde la computadora de a bordo hasta la estructura, el control térmico, la potencia y las comunicaciones. Un componente central es el receptor GPS de múltiples antenas, concebido para ensayar técnicas de observación de la Tierra mediante señales de navegación satelital.
La preparación tuvo etapas que anteceden por años al vuelo. El informe del portal Investiga de la UNLP ubica las primeras reuniones y los documentos de requisitos en 2021; las revisiones de diseño se realizaron en 2022 y los primeros subsistemas se fabricaron al año siguiente. Luego llegaron la integración y las pruebas, que incluyeron vibración, vacío térmico y radiofrecuencia. Antes del lanzamiento, el dispositivo fue trasladado a España para su integración en el dispensador de UARX, con comprobaciones de masa, medidas y ajuste físico.
En una entrevista previa con Radio Universidad, la ingeniera aeroespacial Aldana Guilera explicó que la misión busca probar tecnología propia en condiciones espaciales. Además del experimento de navegación, se evaluará el desempeño de la computadora, del control de posición y de los sistemas de comunicación. Esa experiencia de funcionamiento real, conocida como herencia de vuelo, permite saber cómo responden los equipos fuera de las condiciones del laboratorio y aporta conocimientos para futuras misiones.
La misma especialista situó la vida útil esperada entre seis y doce meses, sujeta a las condiciones del entorno espacial. No se trata de una duración garantizada: la radiación y las tormentas solares pueden influir sobre los componentes. También señaló que durante el desarrollo participaron estudiantes y profesionales, con una composición que procuró sostener una presencia equivalente de ambos grupos. Por eso el resultado tiene una dimensión formativa, además de la prueba de los instrumentos.
Mientras tanto, la facultad analiza propuestas científicas para el USAT 2, continuidad del programa universitario. La experiencia acumulada en el primer equipo servirá para definir las nuevas cargas útiles y las operaciones que todavía deben comprobarse en órbita.




