La construcción del nuevo puente entre Santa Fe y Santo Tomé alcanzó aproximadamente el 67% de ejecución, de acuerdo con los datos provinciales publicados en la cobertura de Diario Huarpe. El viaducto tendrá 1.324 metros sobre el río Salado y su valle de inundación. La previsión actual ubica la finalización en abril de 2027, aunque las autoridades advierten que el clima puede modificar el calendario.
La obra busca sumar una conexión a la que hoy presta el Puente Carretero. Cuando el nuevo paso se habilite, sus dos carriles se destinarán al tránsito hacia Santa Fe y el puente existente quedaría principalmente para la circulación hacia Santo Tomé. Esa organización proyectada deberá acompañarse con cambios en los accesos urbanos y la señalización.
El avance más reciente informado fue la terminación de los pilotes que sostienen la estructura. El ministro provincial de Obras Públicas, Lisandro Enrico, señaló que la infraestructura inferior quedó completada y que continúan las tareas en la parte superior y los accesos. Meses antes se había informado la planificación de más de 200 vigas, junto con vanos, columnas y cabezales.
El río Salado impone condiciones de trabajo variables. En etapas anteriores, el nivel del agua obligó a ordenar las tareas en el cauce activo según la situación hídrica. Enrico explicó que periodos prolongados de lluvia también podrían demorar labores de hormigonado. Por eso el mes de finalización difundido es un objetivo de obra, no una fecha garantizada de apertura al tránsito.
El Gobierno santafesino financia el proyecto y en agosto estimó la inversión en torno de $40.000 millones. Esa cifra corresponde al dato comunicado entonces y no representa necesariamente un balance final de costos. El alcance incluye calzadas de acceso, iluminación, veredas, bicisendas y drenaje, además de la estructura principal.
La mejora proyectada tiene una dimensión cotidiana para personas que cruzan entre ambas ciudades por trabajo, estudio o trámites. Separar sentidos de circulación podría redistribuir el flujo y ofrecer una alternativa a un paso que concentra miles de vehículos. La magnitud concreta del alivio dependerá de la operación final y de cómo funcionen las cabeceras.
El 67% informado mide progreso constructivo, no habilitación parcial para usuarios. Restan trabajos sobre el viaducto y su entorno. La provincia deberá actualizar plazos y condiciones de circulación conforme avance la obra y se conozca el comportamiento del río durante la siguiente temporada de lluvias.\n\nLa longitud del proyecto comprende más que el tramo de agua visible desde una orilla. La estructura atravesará el cauce y parte de la llanura que puede inundarse cuando sube el Salado. Ese diseño explica el número de pilotes y vigas y la necesidad de coordinar obras civiles con la situación del río.
Alcanzar los dos tercios de ejecución no significa que pueda usarse alguna parte del paso. Deben completarse elementos superiores, calzadas y enlaces con las calles de ambas ciudades. También hacen falta drenaje e iluminación para que el corredor funcione como una conexión urbana y no solo como una estructura de hormigón aislada.
La distribución futura de sentidos es una decisión operativa de gran alcance para usuarios habituales del Puente Carretero. Quien viaje en dirección contraria a la asignada al nuevo viaducto continuará utilizando el paso anterior. Las autoridades deberán explicar esos recorridos antes de habilitar la obra, especialmente para transporte público, bicicletas y accesos peatonales.
La inversión provincial difundida en agosto ofrece una escala del proyecto, aunque los costos de obra pueden variar durante la construcción. El indicador verificable de esta semana es el progreso informado en la ejecución y la finalización de pilotes; presupuesto final y apertura pertenecen a etapas posteriores.




