El Día Mundial del Corazón se conmemora este 29 de septiembre con una campaña de concientización sobre las enfermedades cardiovasculares. En una columna publicada por Diario de Cuyo, el médico Armando Rosales recordó que la prevención incluye alimentación equilibrada, movimiento regular y controles de salud adaptados a cada persona. El lema de la campaña de este año apunta a no dejar pasar señales de riesgo ni oportunidades de cuidado.
Rosales citó datos oficiales de 2024 según los cuales las enfermedades cardiovasculares representaron el 27,7% de las muertes anuales en la Argentina. También señaló que una proporción importante de eventos podría evitarse con hábitos saludables y seguimiento médico. Esas cifras describen grupos de población y no permiten calcular el riesgo individual: antecedentes, edad, presión arterial, tabaquismo, diabetes y otros factores requieren evaluación profesional.
Entre los síntomas que merecen atención mencionó opresión o dolor de pecho, falta de aire y pérdida súbita de fuerza, entre otros. Ante un cuadro agudo, la prioridad es buscar asistencia médica inmediata. La conmemoración funciona como recordatorio para revisar factores modificables y facilitar acceso a controles, especialmente para quienes postergaron consultas. El contenido de esta nota es informativo y no sustituye un diagnóstico ni indicaciones clínicas personales.
La Federación Mundial del Corazón mantiene en 2026 la campaña «Don't Miss a Beat», centrada en reconocer señales de enfermedad cardiovascular y pedir un acceso más equitativo a prevención y tratamiento. La Organización Mundial de la Salud identifica a este grupo de enfermedades como la principal causa de muerte mundial y estima unos 17,9 millones de fallecimientos anuales. Las estadísticas internacionales tienen métodos y períodos propios; no deben sumarse ni trasladarse directamente al total argentino citado por Rosales.
El especialista explicó que algunas personas atribuyen síntomas a estrés, edad o cansancio y demoran la consulta. Palpitaciones, opresión en el pecho que persiste, dificultad para respirar y pérdida súbita de fuerza son ejemplos de señales que ameritan atención, pero pueden obedecer a distintas causas. En caso de sospecha de infarto o accidente cerebrovascular, buscar un servicio de urgencias importa más que esperar una campaña de controles. Una persona sin síntomas puede, en cambio, conversar con su profesional sobre su riesgo y los estudios apropiados.
La evaluación inicial descrita por Rosales incluye antecedentes y examen, medición de presión arterial, electrocardiograma y análisis de glucosa y lípidos. Otros estudios como ecocardiograma, prueba de esfuerzo o monitoreo ambulatorio responden a indicaciones clínicas particulares; no son un paquete universal que todas las personas deban contratar. Los antecedentes familiares de eventos tempranos justifican una consulta anticipada. Las edades sugeridas en la columna son orientaciones del especialista, no reemplazan las guías aplicables ni una evaluación individual.
La prevención cotidiana abarca dejar el tabaco, incorporar movimiento y elegir una alimentación equilibrada. La columna propone como referencia 150 minutos semanales de actividad y atención a presión, diabetes y colesterol. La capacidad física y los tratamientos deben adaptarse a cada persona, especialmente si ya tiene una enfermedad o síntomas. La frase «ocho de cada diez eventos prevenibles» expresa el potencial de controlar factores de riesgo en poblaciones; no promete evitar un evento individual. La campaña también reclama políticas que acerquen controles y tratamientos a personas con menos recursos, porque conocer las recomendaciones no basta si no se puede acceder a cuidados.
El mensaje de la campaña sirve para consultar a tiempo y sostener hábitos, no para autodiagnosticarse ni postergar una guardia ante síntomas agudos.




