Axiom Space contrató a Redwire para desarrollar y entregar dos alas solares desplegables del segundo módulo de su estación comercial. El anuncio del 5 de octubre amplía el suministro ya previsto para el primero. Se trata de equipos por fabricar: la adjudicación no significa que la estación esté operativa.
El plan actualizado apunta a lanzar el primer módulo en 2028 y el segundo menos de un año después. Ambos se ensamblan en Thales Alenia Space, en Turín, aunque atraviesan etapas diferentes. El primero deberá pasar luego por integración y ensayos en Houston. La combinación permitiría una plataforma independiente para cuatro tripulantes, según la empresa.
La pieza tecnológica central se llama ROSA, sigla inglesa de panel solar desenrollable. En lugar de transportar únicamente estructuras rígidas plegadas con bisagras, el sistema permite enrollar una superficie flexible hasta formar un cilindro compacto. NASA explica que esa configuración reduce la masa y el volumen necesarios durante el lanzamiento, dos variables que condicionan qué equipos pueden enviarse al espacio y cómo se acomodan dentro de una nave de carga.
El principio tuvo una prueba orbital documentada el 18 de junio de 2017. En aquella oportunidad, el brazo robótico Canadarm2 extrajo y desplegó el experimento junto a la Estación Espacial Internacional. La demostración había sido precedida por ensayos en cámaras de vacío en Tierra. Su objetivo era comprobar en el ambiente espacial una alternativa capaz de abastecer vehículos grandes y aplicaciones de propulsión eléctrica, con menos volumen de transporte que los paneles tradicionales. La fotografía de archivo que acompaña esta nota muestra ese prototipo, no el equipo todavía en desarrollo para Axiom.
La evolución de esa tecnología también llegó al programa de renovación energética de la estación internacional. En enero de 2021, NASA describió la incorporación de versiones mayores, llamadas iROSA, para reforzar seis de sus ocho canales de energía. El esquema aprovechaba los mecanismos existentes de seguimiento del Sol y distribución eléctrica. Los nuevos paneles se colocaban delante de parte de los originales y trabajaban junto a ellos, en vez de requerir el reemplazo completo de toda la infraestructura. La explicación de NASA distinguía entre la superficie ocupada por los paneles y la energía que podían aportar: aunque las alas nuevas eran menores, su mayor eficiencia permitía complementar las estructuras antiguas. Esa solución buscaba sostener tanto los experimentos científicos como el funcionamiento cotidiano de la plataforma.
En ese programa, la agencia calculó una mejora de entre el 20% y el 30% en la potencia disponible para investigación y operaciones respecto de la situación previa a la actualización. Esa estimación corresponde a la Estación Espacial Internacional: no debe trasladarse como rendimiento prometido para Axiom. Sirve, en cambio, para dimensionar por qué una tecnología de generación eléctrica probada puede convertirse en un componente decisivo de nuevas plataformas orbitales.
La relación entre las dos compañías tiene un antecedente específico. El 25 de septiembre de 2025 habían anunciado el contrato para las alas solares del primer módulo de Axiom, identificado entonces como módulo de carga útil, energía y control térmico. Aquella comunicación contemplaba un lanzamiento hacia fines de 2027. El cronograma divulgado ahora apunta a 2028, una diferencia relevante para leer el avance industrial sin confundirlo con disponibilidad inmediata de servicios.
La adjudicación añade una segunda instalación al trabajo de Redwire. Aún quedan fabricación, integración, pruebas y lanzamiento antes de que el conjunto pueda operar. El desafío es convertir el desarrollo en tierra en un sistema capaz de sostener las actividades de una estación habitada.




