La Agencia Nacional de Puertos y Navegación inició los trabajos preparatorios para reemplazar las 75 defensas del muelle principal del Puerto de Ushuaia, con una inversión superior a USD 2,5 millones. El organismo informó este lunes 19 de octubre que los nuevos equipos comenzarán a llegar en diciembre y que la intervención se organizará para mantener la actividad durante la temporada de cruceros.
El financiamiento provendrá de recursos propios generados por la operación de la terminal, según la ANPYN. Por ahora, las tareas se concentran en acondicionar los puntos donde se hará el recambio, mantener los sectores de apoyo y preparar los anclajes que sostendrán las unidades. El inicio de esas labores no significa que las nuevas defensas ya estén instaladas: la provisión y el reemplazo forman parte de las etapas siguientes.
Las defensas integran el sistema de protección durante las maniobras de amarre. La agencia había incluido su renovación entre las principales intervenciones del programa de infraestructura presentado al comienzo de la temporada. La novedad comunicada ahora es el avance operativo de los trabajos previos y la previsión de recepción de los equipos desde diciembre, dentro de un esquema que busca compatibilizar la obra con la llegada de pasajeros.
La temporada 2026-2027 comenzó el 14 de septiembre con el arribo del Ventus Australis, un crucero con capacidad para 210 pasajeros. En su actualización de este lunes, la ANPYN informó más de 550 recaladas confirmadas para el ciclo. La cifra corresponde a escalas de buques, no a cantidad de viajeros. La terminal combina esa actividad turística con el movimiento de cargas y de la flota pesquera, por lo que las intervenciones deben convivir con distintos usos del muelle.
Otro frente de trabajo está en el Muelle de Catamaranes. Allí se realizan reparaciones y adecuaciones provisorias mientras se desarrolla el proyecto ejecutivo de un nuevo muelle de hormigón. La agencia anticipó que anunciará la licitación en las próximas semanas. No comunicó una fecha de apertura de ofertas ni un plazo de construcción, de modo que la nueva infraestructura permanece en la etapa de preparación del proyecto y del proceso de contratación.
Los catamaranes tienen una función diferenciada dentro de la terminal: atienden excursiones por el Canal Beagle y utilizan pontones y rampas para el embarque. Esa operación se organiza de manera independiente de los buques de mayor calado. El plan informado también incluye labores para reflotar y trasladar el Dique Flotante Yerba-3, con el objetivo de liberar el Sitio 1 del Muelle Comercial y recuperar ese espacio para las operaciones portuarias.
En los servicios a los barcos, se adjudicó el acondicionamiento integral de la cisterna de agua para consumo. De acuerdo con el organismo, la obra permitirá obtener la certificación oficial de potabilidad del suministro. La comunicación presenta esa certificación como un resultado esperado de la intervención, no como un trámite ya concluido. Al mismo tiempo, continúa la licitación para renovar los sistemas eléctrico y de provisión de agua potable.
La ANPYN también informó trabajos ya terminados: la demarcación de los espacios de circulación de pasajeros y vehículos, y la recuperación de instalaciones destinadas a los viajeros. Son tareas distintas de los proyectos de mayor escala que siguen en preparación o ejecución. El puerto dispone de un muelle de 550 metros de largo y 28 de ancho, según su ficha institucional, y funciona como enlace logístico con la Antártida además de atender el transporte regional.
Los próximos hitos anunciados son la recepción de las defensas desde diciembre y la convocatoria a licitación para el nuevo muelle de catamaranes. La agencia no fijó una fecha única de finalización para el conjunto de las obras. Su planificación mantiene como condición operativa sostener los servicios de la terminal mientras avanza cada intervención.




