Universitario Rugby Club comunicó que inició actuaciones disciplinarias internas después del incidente ocurrido durante un partido de la categoría M13 con Jockey Club. El encuentro, disputado el 19 de septiembre, terminó con un conflicto entre adultos en presencia de los chicos. La institución expresó que el rugby infantil debe desarrollarse en un entorno de respeto y anunció que colaborará con la Unión Sanjuanina de Rugby.
Según la reconstrucción publicada por Diario de Cuyo, el episodio se produjo después de una jugada en la que un jugador cayó al suelo. Una denuncia policial sostiene que un adulto ingresó al campo y habría amenazado a un menor; esa imputación es materia de investigación y no constituye un hecho judicialmente probado. Otras personas intervinieron para contener la situación. El árbitro elaboró un informe sobre lo ocurrido.
La madre del chico realizó una presentación ante la Policía y la Justicia deberá establecer las circunstancias y posibles responsabilidades. En paralelo, el área de disciplina del club examinará lo sucedido y podrá decidir medidas dentro de su competencia. Se evita identificar al menor. El pronunciamiento institucional es una novedad posterior al episodio, pero todavía no equivale a una sanción ni a una conclusión penal. El caso vuelve a plantear la obligación de los adultos de preservar el carácter formativo de las competencias de categorías infantiles.
El episodio ocurrió en un encuentro de menores de trece años disputado el sábado 19 de septiembre. Según la denuncia y los registros audiovisuales mencionados por el medio consultado, un jugador de Universitario cayó tras un tackle de un integrante de Jockey Club. Un adulto vinculado a uno de los equipos habría entrado al campo y se habría dirigido al adolescente que participó de la jugada. La versión denuncia insultos y amenazas; las actuaciones deben determinar qué ocurrió y cuál fue la intervención precisa de cada persona.
La irrupción provocó un tumulto en el que intervinieron el árbitro y otros presentes. Esa secuencia requiere distinguir el contacto deportivo inicial de las reacciones posteriores de adultos. Las imágenes difundidas pueden ayudar a ordenar tiempos y movimientos, pero un video parcial no reemplaza declaraciones, identificación de los participantes ni la evaluación de la autoridad deportiva. Tampoco corresponde reproducir el nombre o la imagen del niño involucrado en un conflicto que no eligió protagonizar.
Universitario dijo que inició un trámite por su área de disciplina y se puso a disposición de la Unión Sanjuanina de Rugby. El club expresó que las categorías infantiles deben ser espacios de respeto y cuidado. Su comunicado constituye una respuesta institucional y no una sanción definitiva. Queda por conocer si la unión abrió un procedimiento propio, qué hechos se tendrán por acreditados y qué medidas se adoptarán para proteger a los jugadores y evitar nuevos incidentes.
Las familias suelen estar a pocos metros de la cancha en el rugby infantil, y los clubes tienen una responsabilidad especial al organizar los encuentros. El caso invita a revisar protocolos de ingreso al campo, intervención arbitral y canales para plantear desacuerdos sin confrontar a chicos. Esas medidas son posibilidades de prevención, no decisiones anunciadas por la institución. La cobertura deberá actualizarse cuando se conozcan resoluciones verificables, preservando mientras tanto la presunción de inocencia de las personas señaladas.
La entidad deportiva todavía no comunicó una resolución final ni un plazo de cierre del procedimiento. El seguimiento deberá basarse en una decisión formal y en lo que pueda divulgarse sin perjudicar la privacidad de los chicos.




