Una modificación de un solo aminoácido puede volver mucho más difícil bloquear una enzima que ayuda a ciertas bacterias a resistir antibióticos. Un estudio encabezado por especialistas del CONICET examinó la variante PER-14 y encontró que dos inhibidores, avibactam y relebactam, son menos eficaces para bloquearla que para bloquear la variante PER-2. Los resultados fueron difundidos por el organismo el 13 de octubre. El trabajo combina experimentos de laboratorio y simulaciones moleculares; no constituye un ensayo de tratamientos en pacientes.

La investigación fue liderada por Pablo Power, del Instituto de Investigaciones en Bacteriología y Virología Molecular, con sede en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Participaron equipos argentinos y de Estados Unidos, y el estudio apareció en línea el 21 de julio de 2026 en la revista Antimicrobial Agents and Chemotherapy. Melina Ruggiero, investigadora del mismo instituto, es la primera autora. La pregunta central fue cómo una diferencia estructural tan pequeña puede cambiar la respuesta de una proteína frente a compuestos diseñados para neutralizarla.

PER-14 pertenece a las betalactamasas, un grupo de enzimas capaces de inactivar determinados antibióticos. Los inhibidores buscan bloquear esas proteínas para proteger la acción del medicamento con el que se combinan. En los experimentos, la variante estudiada conservó su capacidad de actuar sobre distintos antibióticos, mientras resultó menos sensible a los dos inhibidores analizados. El problema observado no fue, por lo tanto, la aparición de una nueva especie bacteriana, sino una modificación de uno de sus mecanismos de resistencia.

Para medir ese efecto, los investigadores introdujeron los genes de diferentes variantes de la familia PER en una bacteria utilizada en el laboratorio. Después determinaron qué concentración de antibiótico impedía su crecimiento. Este procedimiento permitió comparar el comportamiento de las distintas variantes bajo condiciones experimentales. También aislaron las enzimas y analizaron directamente su actividad mediante estudios de cinética, que examinan la velocidad de las reacciones químicas en las que participan.

El análisis continuó con simulaciones computacionales. Según explicó el equipo en la comunicación del CONICET, el cambio presente en PER-14 altera una región importante de la proteína y hace que los inhibidores adopten una posición menos favorable para bloquearla. La diferencia respecto de PER-2 consiste en un único aminoácido. Esa observación llevó a los autores a proponer que PER-14 podría haber evolucionado a partir de PER-2, una hipótesis que el anuncio presenta como tal y no como una reconstrucción histórica confirmada.

Otra parte del trabajo recurrió a la espectrometría de masas, técnica que permite distinguir moléculas por su masa y su carga eléctrica. Allí observaron que avibactam se unía rápidamente y de manera estable a PER-2. Con PER-14, en cambio, la interacción fue menos eficiente y solamente pudo detectarse después de prolongar la incubación y utilizar un gran exceso del inhibidor. Esa evidencia experimental acompañó la interpretación obtenida mediante los modelos computacionales.

El alcance del hallazgo está en conectar distintos niveles de análisis: el crecimiento bacteriano, la actividad de la enzima aislada y su estructura molecular. Comprender esa relación puede aportar información para diseñar otros inhibidores y para buscar modificaciones genéticas relevantes en la vigilancia de la resistencia antimicrobiana. Son posibles aplicaciones de la investigación; el comunicado no anuncia un medicamento nuevo aprobado ni demuestra que una combinación terapéutica específica haya mejorado resultados clínicos.

El equipo prevé continuar estudiando cómo evolucionan las betalactamasas y qué modificaciones les permiten evitar la acción de los inhibidores sin perder su capacidad de inactivar antibióticos. En el trabajo también participaron investigadores del Instituto de Química Rosario y colaboradores vinculados con la Universidad Case Western Reserve y el centro médico de veteranos Louis Stokes Cleveland, en Estados Unidos. La continuidad de esa línea buscará precisar qué cambios estructurales resultan decisivos en estos mecanismos bacterianos.