SABIA-Mar superó dos revisiones técnicas de los sistemas que permitirán controlarlo desde Tierra y de sus operaciones de vuelo. La CONAE informó este lunes 26 de octubre el resultado de las evaluaciones realizadas entre el 20 y el 22 en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba. El avance habilita nuevas pruebas operativas, pero no equivale a la aceptación final de toda la misión.

Una revisión examinó infraestructura, redes y herramientas informáticas para enviar órdenes y recibir datos del satélite. La otra evaluó procedimientos, capacitación, organización de los equipos y recursos para operar. Participaron especialistas de la Argentina, Brasil y Estados Unidos. Ascentio desarrolla herramientas informáticas y VENG interviene en su implementación, integración y pruebas.

Quedan verificaciones y posteriores revisiones de aceptación del segmento terrestre y de preparación operativa, que deberán comprobar el cierre de tareas pendientes. El lanzamiento continúa previsto para el segundo trimestre de 2027. El anuncio se refiere a la preparación del control de misión: todavía no hay observaciones transmitidas por SABIA-Mar desde una órbita terrestre.

Ese trabajo tiene un correlato en Bariloche, donde INVAP realiza la campaña de ensayos ambientales. La CONAE había comunicado el 21 de octubre que se completaron verificaciones de las cámaras ópticas y pruebas de termovacío. La campaña comenzó en septiembre y busca comprobar cómo responderá el vehículo ante las exigencias del lanzamiento y del ambiente espacial.

Entre las tareas informadas entonces estuvo la unión del módulo de servicios con el de carga útil, donde se encuentran los instrumentos científicos. Después se incorporaron mantas térmicas. Las cámaras fueron probadas con iluminación que simula la luz solar, mientras que los ensayos de termovacío sometieron al conjunto a ciclos de frío y calor en condiciones de vacío.

La preparación contempla también integrar los paneles solares, verificar su pliegue y despliegue y realizar pruebas de vibración. Son comprobaciones sobre el satélite físico, diferentes de las revisiones de procedimientos y sistemas terrestres que se acaban de comunicar. Ambas líneas de trabajo forman parte de la preparación para poner en marcha la misión, no de una actividad científica ya iniciada en el espacio.

La iniciativa reúne a empresas e instituciones argentinas, entre ellas la CNEA y la Universidad Nacional de La Plata. El nombre SABIA-Mar corresponde a Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar. La misión del Plan Espacial Nacional está orientada al estudio del océano y de las costas. Entre sus aplicaciones previstas figuran el análisis de la productividad marina, los ecosistemas, el ciclo del carbono, la dinámica costera y la calidad del agua en costas y estuarios, además del manejo de recursos pesqueros.

La descripción técnica de la CONAE prevé volver a observar una zona cada dos días. El diseño distingue una resolución espacial de 200 metros para el escenario regional y de 800 metros para la cobertura global. Son prestaciones proyectadas y no resultados medidos durante las pruebas anunciadas este lunes.

La carga útil combina instrumentos primarios, destinados a medir el color del mar, con otros secundarios que aportarán información complementaria. Esa separación permite distinguir el objetivo científico central de los datos de apoyo. Las futuras mediciones del color del agua podrán utilizarse para estudiar variables como la clorofila-a, asociada con el fitoplancton. Por ahora, el proyecto sigue en una fase de pruebas: la capacidad de observar y la de operar deben verificarse antes del lanzamiento.