El satélite argentino SABIA-Mar completó pruebas de sus cámaras ópticas y ensayos de vacío y temperaturas extremas en las instalaciones de INVAP, en Bariloche. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) informó este miércoles los avances de la campaña ambiental, iniciada en septiembre, y mantuvo la previsión de lanzamiento para el segundo trimestre de 2027. Todavía quedan por realizar pruebas de los paneles solares y de la resistencia del conjunto a las vibraciones del despegue.
La misión está destinada a observar el Mar Argentino, las costas y los cuerpos de agua interiores. Sus instrumentos permitirán obtener información para investigación, gestión ambiental, vigilancia marítima y actividades productivas. Esas aplicaciones corresponden a su futura operación: el satélite continúa en Tierra y los resultados anunciados son verificaciones de preparación, no observaciones obtenidas desde la órbita.
INVAP actúa como contratista principal del proyecto y lleva adelante los ensayos con seguimiento técnico de la CONAE, que participa en la evaluación de los resultados. La campaña busca comprobar cómo responden la estructura, la electrónica y los distintos sistemas cuando se los somete a condiciones semejantes a las que deberán afrontar durante el lanzamiento y en el espacio.
Uno de los pasos completados fue la unión de los dos grandes módulos del satélite. Primero se cerraron las tapas del Módulo de Servicios, que reúne sistemas necesarios para su funcionamiento. Después se lo acopló con el Módulo de Carga Útil, donde están los instrumentos principales. La maniobra, denominada mating, permitió terminar la integración estructural del conjunto.
Con ambos módulos unidos, los equipos avanzaron en la colocación de mantas térmicas y en verificaciones funcionales. Esas cubiertas contribuyen a controlar la temperatura durante la operación espacial. Su incorporación forma parte de una secuencia de montaje y comprobaciones en la que el satélite debe evaluarse como un sistema integrado, además de los controles sobre sus componentes.
Las cámaras ópticas también fueron ensayadas mediante iluminación que simula la luz natural del Sol. El propósito fue verificar cómo reciben esa luz sus sensores. Una vez en funcionamiento, los instrumentos medirán el color del mar, una variable que permite obtener información sobre la concentración de clorofila-a, vinculada con la presencia de fitoplancton y la productividad primaria de los ecosistemas marinos.
El ensayo de termovacío fue otra de las tareas centrales. SABIA-Mar atravesó ciclos de frío y calor bajo condiciones de vacío para reproducir el ambiente que encontrará durante sus recorridos alrededor de la Tierra. Estas pruebas permiten detectar posibles problemas y corregirlos antes del lanzamiento, explicó Adrián Orellano, jefe interino del proyecto en la CONAE, al describir la importancia de esta etapa.
Además de los ensayos físicos, hubo verificaciones de la futura operación desde Tierra. Profesionales de VENG realizaron pruebas de validación de la misión mediante una conexión entre el satélite, ubicado en Bariloche, y el Centro de Control de Misión del Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba. El trabajo permite revisar sistemas y procedimientos que serán necesarios cuando el vehículo esté en órbita.
La siguiente parte de la campaña incluye integrar los paneles solares y comprobar su pliegue y despliegue. Luego están previstos ensayos de vibración con un equipo capaz de reproducir los movimientos oscilatorios del lanzamiento. La misión, liderada por la CONAE, reúne también a la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Universidad Nacional de La Plata, IMER y Ascentio. El calendario informado apunta a abril-junio de 2027 para la puesta en órbita, pero el anuncio de este miércoles no equivale a una certificación de que todos los ensayos hayan concluido.




