Sydney Roosters conquistó este domingo 4 de octubre el título de la National Rugby League al superar 19-18 a Newcastle Knights en el Accor Stadium de Sídney. La final del principal campeonato australiano de rugby league, la modalidad de trece jugadores, se resolvió por un punto y ante 80.814 espectadores. El equipo recuperó la corona masculina después de siete años, con una actuación decisiva de su capitán, James Tedesco, y un drop de Daly Cherry-Evans que terminó marcando la diferencia.

El desarrollo obligó al campeón a remontar una desventaja importante. Newcastle abrió el marcador con un try de Francis Manuleleua y amplió la distancia mediante una larga carrera de Kalyn Ponga, que recogió una pelota cerca de su propia línea y cruzó prácticamente toda la cancha. Las conversiones de Sandon Smith llevaron la ventaja a 12-0. Roosters descontó antes del descanso por intermedio de Mark Nawaqanitawase y se fue al entretiempo seis puntos abajo.

La reacción continuó en el segundo período. Billy Smith apoyó y Sam Walker acertó la conversión para igualar el resultado. Un penal del propio Walker puso por primera vez adelante al conjunto de Sídney, mientras que el segundo try de Nawaqanitawase extendió la diferencia. La secuencia cambió el partido: Newcastle había aprovechado sus oportunidades iniciales, pero pasó a defender durante largos tramos frente a un rival que insistió hasta revertir el marcador.

Cherry-Evans convirtió el drop que dejó el encuentro 19-12 cuando faltaban alrededor de diez minutos. Ese punto adicional resultó determinante porque Newcastle todavía encontró una respuesta. Greg Marzhew apoyó cerca del cierre y Sandon Smith volvió a convertir desde una posición difícil. La diferencia quedó reducida al mínimo, aunque Roosters resistió las últimas posesiones y no permitió que su adversario completara la remontada.

Tedesco recibió la medalla Clive Churchill, que distingue al mejor jugador de la final. Según el balance de ABC, acumuló 385 metros con la pelota, la mayor marca de un jugador en un encuentro de la fase final de la NRL, y quebró catorce intentos de tackle. Su influencia también apareció en las acciones decisivas del cierre, cuando aseguró dos recepciones de patadas bajo presión y ayudó a conservar la posesión en un desenlace abierto.

La distinción completó un recorrido individual que ya incluía los títulos de 2018 y 2019 con Roosters. Fue su tercera conquista del campeonato y la primera como capitán de un equipo ganador de la gran final. La nueva medalla se sumó al reconocimiento Wally Lewis obtenido en el State of Origin de 2019 y a sus premios Dally M de 2019 y 2025. En esta ocasión, su aporte combinó avance territorial, seguridad aérea y conducción en el momento más exigente.

La jornada también tuvo un significado especial para Cherry-Evans: cerró su última presentación en la NRL con el segundo título de su carrera, quince años después del conseguido con Manly. Para el entrenador Trent Robinson fue la cuarta consagración al frente de Roosters. Newcastle, en cambio, quedó muy cerca de transformar su último puesto de 2025 en un campeonato apenas una temporada más tarde.

El club de Sídney completó además un doble festejo. Antes de la definición masculina, su equipo femenino había vencido 30-6 a Brisbane Broncos y obtenido su tercer título de la NRLW. La victoria ajustada sobre Knights terminó de convertir el domingo en una jornada de celebración para ambas ramas de Roosters.