Remi Wolf lanzó el viernes 9 de octubre Mud, su tercer álbum de estudio, a través de Island Records. El disco reúne once canciones e incluye una colaboración con John Mayer en “Moon So High”. La cantante estadounidense llega a esta entrega después de Juno, de 2021, y Big Ideas, de 2024, con una producción que da más espacio a las guitarras, los instrumentos tocados en vivo y la interpretación vocal.
El álbum ya está disponible en plataformas y tiene una duración de 43 minutos. “Twiggy”, “Bottle” y “I Won’t Cry” habían anticipado el lanzamiento. La edición completa permite ubicar esos adelantos dentro de un recorrido que también incluye “Champagne”, “Burn Me Blue”, “Jamie”, “Covered in Mud”, “Wine Drunk”, “Guess” y “Yellow Rose”. El disco abre con “Bottle” y cierra con “Yellow Rose”. La variedad de estilos vuelve a ser parte de la propuesta: el pop convive con elementos de country, rock y soul.
La grabación se desarrolló en distintos lugares de Estados Unidos. Hubo primeras sesiones en Nashville, un período de trabajo en Big Bear, una escala en Electric Lady Studios, en Nueva York, y un tramo final en Joshua Tree. Wolf trabajó con su colaborador habitual Jared Solomon y un grupo que incluyó a Jack DeMeo, Jamie McLaughlin y Gigi Grombacher. El equipo compuso y grabó de manera colectiva, con instrumentos en una misma habitación y participación de la propia cantante en la batería.
Al contar el proceso en una entrevista con Vogue, Wolf explicó que buscaba canciones capaces de sostenerse con una guitarra acústica y armonías de tres voces. “I Won’t Cry” se registró en una sola toma, incluida su voz. Para el dúo con Mayer, la artista le escribió por Instagram después de decidir que quería compartir “Moon So High” con él. La respuesta llegó en dos horas y, una semana más tarde, estaban juntos en el estudio. El músico aporta voz y guitarra a esa canción.
Las primeras reseñas identificaron ese cambio de producción como uno de los rasgos centrales de Mud. FLOOD señaló el menor peso de los sintetizadores y el protagonismo de las guitarras, un arreglo que deja más lugar para el crecimiento de la voz dentro de cada tema. Su crítica destacó “Bottle” por la combinación de batería en vivo y melodía, y describió “Jamie” como una pieza que comienza con pasajes cercanos a la palabra hablada antes de cambiar de intensidad.
La recepción también mostró diferencias sobre el resultado de esa exploración. Exclaim! calificó el disco con ocho puntos y destacó la amplitud vocal de Wolf, especialmente en “Jamie” y “Bottle”. La reseña valoró el cruce entre recursos del country y el pop adulto, además de la colaboración con Mayer. Esa lectura ubica al álbum dentro de una búsqueda que conserva el gusto de la cantante por mezclar géneros, aunque cambie el equilibrio entre ellos.
Studio One, de Iowa Public Radio, elogió la producción y varias interpretaciones, pero observó que algunos cambios de estilo entre canciones podían resultar bruscos. La crítica ubicó a “Burn Me Blue” cerca del country pop y a “Jamie” en el soul de los años setenta. También resaltó el encuentro con Mayer y eligió “I Won’t Cry” entre los momentos más logrados. Las evaluaciones coinciden en el peso de la voz y las nuevas texturas, aunque difieren sobre la continuidad del conjunto.




