El Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto acordaron con TANDANOR una nueva etapa de trabajos para poner en servicio los módulos habitacionales 1 y 2 de la Base Antártica Conjunta Petrel. El anuncio, difundido este viernes 16 de octubre, se concentra en el equipamiento interior de dos de los seis módulos proyectados. El convenio no equivale a la finalización de toda la base ni confirma que esas instalaciones ya estén habilitadas.
La tarea comprende conseguir, acondicionar y trasladar los materiales que faltan para completar ambos espacios, además de supervisar técnicamente su instalación. Según Defensa, la intervención del astillero busca mantener la continuidad de las soluciones constructivas utilizadas en el proyecto. El comunicado no precisa un monto del acuerdo ni una fecha exacta de puesta en funcionamiento, dos datos que permitirían medir los próximos pasos de la obra.
El objetivo declarado es mejorar el alojamiento del personal militar y científico y reforzar la capacidad logística de Petrel. La base está en la isla Dundee y forma parte del sistema de apoyo a las actividades argentinas en la Antártida. El proyecto se articula, según el ministerio, con el Polo Logístico Antártico y la Base Naval Integrada de Ushuaia, pensados para sostener las campañas hacia el continente.
Hay un antecedente reciente que permite ubicar el alcance del anuncio. En un informe del 10 de abril de 2026, Defensa comunicó que TANDANOR había terminado la estructura del módulo 1 durante la campaña antártica de verano 2025/26. Ese espacio incorpora alrededor de 400 metros cuadrados a la superficie proyectada. El reporte también indicó avances en el cerramiento del módulo 2, cuya estructura había quedado terminada en la campaña anterior.
En esa etapa se colocaron cerca de 750 metros cuadrados de paneles interiores y exteriores y se montó la escalera que conecta los dos módulos. El cerramiento incorpora aislamiento térmico y recursos de resistencia estructural para el clima antártico. Los metros cuadrados de panelería miden superficies de revestimiento; no deben sumarse a los 400 metros cuadrados del módulo como si ambos datos representaran nuevos ambientes habitables.
La preparación de esos trabajos incluyó reuniones técnicas y capacitación en diciembre de 2025 con personal de Ingenieros del Comando Conjunto Antártico. El informe de abril también describió el traslado de paneles en el rompehielos ARA Almirante Irízar y el buque ARA Puerto Argentino. Esa secuencia muestra por qué el abastecimiento y el montaje son parte central de una obra que requiere mover materiales hasta una instalación antártica.
El material de planificación que acompaña el anuncio ubica en 2026/2027 el objetivo de dejar habitables los módulos 1 y 2. Enumera alojamiento, sanitarios, cocina y comedor, almacenamiento de víveres, agua, energía, calefacción, ventilación y tratamiento de efluentes. Son componentes previstos para la habilitación de esos espacios, no una certificación de que todos los servicios estén disponibles. La misma presentación reserva para 2028/2029 la expansión con los módulos 3, 4, 5 y 6.
La hoja de trabajo también prevé diez refugios, un obrador y espacios para actividades científicas en 2026/2027. Los vincula con alojamiento complementario, apoyo a las campañas y respuesta ante contingencias. El desarrollo habitacional viene de años anteriores: en diciembre de 2022, Defensa había anunciado el convenio para una casa modular térmica destinada al personal permanente y a investigadores en tránsito. Aquella propuesta es un antecedente del proyecto y no prueba la capacidad operativa actual.
El punto operativo que sigue pendiente es completar el interior y verificar su instalación. La información oficial distingue así tres momentos de la construcción: las estructuras ya informadas, los cerramientos ejecutados durante la última campaña y el equipamiento que aborda el nuevo acuerdo. La puesta en servicio deberá confirmarse cuando esa etapa esté terminada.




