La IV Brigada Aerotransportada realizó en Córdoba el ejercicio Pegaso 5 con una delegación del Ejército de Italia. La práctica reunió lanzamientos de paracaidistas, traslado aéreo de tropas y maniobras diurnas y nocturnas, con participación de distintas especialidades del Ejército Argentino. El balance oficial, publicado el 9 de octubre, describe una secuencia de entrenamiento que comenzó con tareas de exploración y terminó con la integración de infantería, ingenieros, artillería y medios aéreos.
El primer paso consistió en obtener información sobre los objetivos de la ejercitación. Fracciones de exploración se desplegaron con drones y sensores, relevaron el terreno y transmitieron sus observaciones al puesto de comando. Esa etapa permitió preparar el asalto inicial sobre una base aérea dentro del escenario simulado. El objetivo posterior fue habilitar el aerodesembarco: la llegada por vía aérea de los elementos que debían continuar la operación una vez asegurada esa instalación.
Según el Ejército, las acciones combinaron a las distintas armas con aeronaves y drones en una maniobra coordinada. En la zona de Serrezuela, la Escuela de Aviación Militar aportó apoyo de fuego aéreo cercano. La Aviación de Ejército, por su parte, realizó tareas de aeroabastecimiento para sostener a las tropas desplegadas. El comunicado no detalla una cantidad de efectivos ni enumera modelos de aeronaves, por lo que esos datos no forman parte del balance difundido.
La participación italiana estuvo vinculada con los lanzamientos paracaidistas junto a personal argentino y con el intercambio sobre las actividades de la brigada. El Ejército encuadró esa presencia en su programa habitual de cooperación militar internacional. Se trató de una ejercitación de adiestramiento; la comunicación oficial no informa un despliegue relacionado con un conflicto ni presenta las maniobras como una operación real de combate.
Pegaso 5 forma parte de una serie de actividades de la misma unidad. El antecedente inmediato difundido por la fuerza fue Pegaso 4, presentado el 28 de agosto y desarrollado en el Valle de Calamuchita. Aquella edición estuvo orientada a recuperar instalaciones en condiciones complejas y comenzó con una infiltración nocturna mediante helicópteros y botes de asalto. Los Regimientos de Infantería Paracaidista 14 y 2 y la Compañía de Ingenieros Paracaidista 4 participaron entonces en acciones sucesivas sobre dos objetivos.
El informe de agosto también registró la activación del puesto de comando táctico, el sostén logístico a cargo de la Base de Apoyo Logístico Córdoba y el aseguramiento de las comunicaciones. Incluyó una práctica de evacuación aeromédica bajo protocolos de contaminación. Esos elementos corresponden a la edición anterior y permiten ubicar el ciclo de entrenamiento sin atribuirlos a la actividad que ahora se realizó con la delegación italiana.
En el balance más reciente, el eje estuvo en conectar la información obtenida por exploración con el asalto inicial, el desembarco y el abastecimiento de quienes continuaban en el terreno. La secuencia muestra que el entrenamiento no se limitó a los saltos: también abarcó el trabajo del comando y la coordinación de apoyos. La diferencia entre esas etapas importa para entender las funciones que cumplió cada componente dentro del ejercicio informado.
La fuerza no precisó en su publicación la fecha exacta de inicio y cierre de Pegaso 5 ni anunció una nueva edición con calendario confirmado. El dato comprobado es el balance difundido el 9 de octubre, que documenta la participación italiana y las tareas realizadas en Córdoba dentro del programa anual de adiestramiento de la brigada.




