Un ensayo en Suecia obtuvo brócoli de tamaño comparable al cultivado a pleno sol debajo de paneles solares semitransparentes de color magenta. Cell Press difundió este viernes 2 de octubre el trabajo, publicado en Cell Reports Physical Science. La eficiencia en el aprovechamiento de la luz llegó a multiplicarse por 4,5; eso no significa que la cosecha se haya multiplicado en esa proporción.

El equipo de Silvia Ma Lu, de la Universidad de Mälardalen, comparó dos configuraciones de distinta transparencia con una parcela descubierta en la granja Kärrbo Prästgård. Durante la temporada de 2024 registró condiciones ambientales y respuestas de las plantas. La maduración bajo paneles demandó 25 días adicionales.

La elección del color tiene una explicación técnica. Un antecedente del mismo grupo, publicado en Nexus en 2025, analizó cómo repartir la radiación entre las células fotovoltaicas y la vegetación. Los paneles ensayados dejan pasar una proporción mayor de luz azul y roja que de verde. El estudio propone evaluar tanto la cantidad de luz que alcanza las hojas como su composición: dos ambientes con radiación aparentemente similar pueden ofrecer condiciones distintas para la fotosíntesis.

El diseño tampoco permaneció idéntico entre campañas. Un resumen de investigación presentado en el congreso EU PVSEC de 2025, conservado en el repositorio universitario sueco, describe ensayos con brócoli de la variedad Marathon en 2023 y 2024. En el primer año, la sombra excesiva redujo significativamente el peso fresco cosechado frente al control. Al elevar las estructuras en el segundo, aumentó la disponibilidad de luz y las diferencias de rendimiento dejaron de ser estadísticamente significativas. El antecedente muestra por qué la altura y la geometría importan, además del color.

El artículo de Nexus desarrolló dos modelos: uno para calcular la luz que atraviesa los módulos y otro para estimar la respuesta fotosintética de las hojas. Los contrastó con mediciones experimentales. Esa aproximación permite estudiar combinaciones de tecnología y cultivo antes de extender una instalación, pero una predicción de fotosíntesis no equivale por sí sola a una cosecha comercial garantizada. La adecuación depende también de los requerimientos lumínicos de cada especie.

La investigación se inscribe en la agrivoltaica, que reúne producción agropecuaria y generación eléctrica en una misma superficie. La guía del Departamento de Energía de Estados Unidos explica que adaptar una instalación exige resolver compromisos concretos. Elevar los paneles facilita trabajar debajo, aunque puede demandar más acero en los soportes. Separar las filas mejora el acceso de maquinaria y la entrada de luz, pero reduce la potencia que puede instalarse en una superficie determinada. La guía también advierte que la maquinaria pesada utilizada durante la construcción puede compactar el suelo, reducir la infiltración de agua y dificultar el crecimiento de raíces. Por eso incorpora la preparación del terreno entre los factores de diseño.

El Instituto de Investigación Solar del Centro Aeroespacial Alemán también trabaja sobre esa combinación de usos. Su metodología integra información meteorológica, crecimiento de plantas, microclima y producción fotovoltaica con un análisis económico. Compara los sistemas compartidos con terrenos dedicados exclusivamente a agricultura o energía. Así, el criterio de evaluación no se limita a comprobar que una planta sobreviva a la sombra: debe considerar simultáneamente el cultivo, la electricidad y las condiciones del lugar.

Ma Lu señaló que los prototipos necesitan validación durante más temporadas y a mayor escala. El grupo ya ensaya también filtros rojos y azules en condiciones controladas. La aplicación generalizada en grandes superficies sigue siendo una posibilidad de investigación, sin quedar demostrada por este ensayo.