El Gobierno de San Juan mantiene frentes de trabajo preventivo en ocho departamentos para reducir daños ante eventuales crecidas durante la temporada cálida y el deshielo. Las tareas, coordinadas con el Departamento de Hidráulica y la estructura provincial de respuesta a emergencias, incluyen limpieza de cauces, encauzamientos, mantenimiento de desagües, defensas y recuperación de compuertas.
Las intervenciones abarcan Iglesia, Jáchal, Calingasta, Valle Fértil, Zonda, Albardón, Sarmiento y Ullum. El alcance territorial responde a necesidades diferentes: el comportamiento de un río de montaña, la protección de una zona habitada y la conservación de infraestructura hidráulica requieren obras específicas. La enumeración de ocho departamentos describe la ubicación de los trabajos en curso, no implica que todos los sectores tengan idéntico riesgo.
En Barreal, por ejemplo, el director de Hidráulica, José María Ginestar, señaló las dificultades para orientar un río cuyo recorrido deja a la comunidad de un lado y a la montaña del otro. Su explicación presenta el objetivo de las defensas y el encauzamiento como una forma de mitigar consecuencias posibles, sin sostener que una obra pueda controlar por completo un fenómeno extraordinario.
La Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia articula maquinaria y equipos técnicos en los distintos frentes. Según la información difundida sobre el operativo, en Valle Fértil ya comenzaron tareas en Astica y están previstas intervenciones en Villa San Agustín y Usno. Allí se sumaría una máquina de mayor potencia para continuar el trabajo.
En Albardón se ejecutan tareas sobre el río Yakin y se preparan otras sobre los cauces Ávila, Bolado, Descenso-Tierrita y Piedrita. También se prevé reforzar el equipamiento disponible. En Ullum, el programa contempla seguir con la construcción y reconstrucción de defensas en el sector de La Usina.
El seguimiento de los caudales y del estado de la infraestructura servirá para definir nuevas acciones, de acuerdo con lo informado por Hidráulica. Esa vigilancia tiene una función distinta de la obra física: permite detectar cambios en los cauces y priorizar recursos donde se presenten necesidades. Los trabajos anunciados aún están en ejecución y, por lo tanto, no corresponde describir el plan como concluido.
La provincia se prepara para una época en la que pueden coincidir lluvias intensas y mayores aportes de agua de montaña. La utilidad concreta del operativo dependerá de la evolución meteorológica, del mantenimiento posterior de las defensas y de las condiciones de cada zona. Para quienes viven cerca de cauces, la información de protección civil y los avisos oficiales continuarán siendo la referencia ante un episodio puntual.\n\nEl operativo se organiza antes del periodo en el que las crecidas pueden comprometer viviendas, caminos y áreas de producción. Eso explica que parte del trabajo consista en retirar obstáculos y conservar compuertas, y no únicamente en levantar nuevas defensas. Un cauce despejado y una estructura que funcione correctamente pueden contribuir a conducir el agua por los sectores previstos cuando aumenta el caudal.
La distribución anunciada permite seguir el avance por departamento. En Valle Fértil, Astica aparece como frente ya iniciado y Villa San Agustín y Usno como pasos siguientes; en Albardón se nombran varios cauces adicionales. En Ullum se habla de reconstrucción en La Usina. La distinción entre trabajo en curso y tareas programadas es importante para que los vecinos no den por completada una intervención todavía pendiente.
Ginestar definió el objetivo como mitigación. Esa palabra pone un límite razonable a la expectativa pública: la maquinaria puede reducir vulnerabilidades, pero una lluvia extraordinaria o un cambio brusco del río exige además alertas oportunas y respuestas de emergencia. La coordinación de Hidráulica con otras áreas será relevante cuando los pronósticos pasen de prevención estacional a una situación concreta.




