Nairo Quintana disputó el sábado 3 de octubre su última carrera como ciclista profesional en el Giro de Emilia, en Italia. El colombiano de 36 años cerró así una trayectoria que tuvo como principales conquistas el Giro de Italia de 2014 y la Vuelta a España de 2016. Movistar, el equipo con el que terminó su carrera, confirmó la despedida y contabilizó 53 victorias, 42 de ellas con su camiseta.

El homenaje comenzó antes de que se pusiera en marcha la competencia. Frente al Castillo Estense, en Ferrara, Quintana recibió los aplausos desde el escenario y luego atravesó un pasillo formado por los corredores. La organización describió una salida especialmente dedicada al colombiano, en una jornada que unió esa ciudad con la tradicional llegada junto a la basílica de San Luca, en Bolonia. La despedida tuvo así un reconocimiento del propio pelotón que compartió sus últimos kilómetros profesionales.

Para esa última participación, Canyon preparó una bicicleta con referencias a sus victorias más importantes. El lado derecho incorporó el rojo de la Vuelta de 2016 y el izquierdo, el rosa del Giro de 2014. En la parte superior, una línea azul representó el recorrido que hacía desde su casa hasta la escuela. Movistar explicó que ese diseño vinculaba sus comienzos en Colombia con los logros que alcanzó después en las grandes carreras europeas.

La elección del Giro de Emilia tenía un antecedente concreto. Quintana había ganado esa prueba el 6 de octubre de 2012, en su primera temporada con Movistar y cuando comenzaba a consolidarse en Europa. Fue su primer triunfo en Italia, recordó el organizador. Volver catorce años después le permitió cerrar su carrera en el mismo escenario de aquella victoria, después de haber anunciado en marzo que 2026 sería su última temporada en el profesionalismo.

Su llegada al ciclismo europeo había estado precedida por el título del Tour del Porvenir de 2010. El salto a Movistar se produjo en 2012 y tuvo resultados inmediatos, con triunfos en Murcia y la Ruta del Sur, además de Emilia. Al año siguiente, el Tour de Francia lo colocó entre los grandes nombres de las carreras de tres semanas: terminó segundo y ganó tanto la clasificación de la montaña como la de mejor joven. Esa progresión se apoyó en su capacidad para competir en la alta montaña.

El palmarés posterior incorporó tres podios en el Tour, correspondientes a 2013, 2015 y 2016, y ocho victorias de etapa en grandes vueltas. También consiguió dos Tirreno-Adriático, un Tour de Romandía, una Vuelta al País Vasco y una Volta a Catalunya, entre otras pruebas. La diversidad de esos resultados explica que su carrera no quedara limitada a sus dos títulos más conocidos: combinó éxitos en vueltas de una semana, etapas y clasificaciones generales de máxima exigencia.

Su relación con Movistar se desarrolló en dos períodos. Permaneció en la estructura española hasta 2019, pasó por el Arkéa-Samsic y volvió en 2024. En esa última etapa también asumió tareas de apoyo a sus compañeros, según el balance de EFE. Durante 2026 todavía pudo agregar una victoria de etapa y el título de la Vuelta a Asturias, en abril. Ese regreso al triunfo formó parte de su temporada final, antes de la despedida concretada en Italia.

La carrera del adiós tuvo como ganador a Davide Piganzoli, de Visma-Lease a Bike. El italiano lanzó su ataque decisivo a cuatro kilómetros y medio de la meta y resistió la persecución en la última subida a San Luca. Tom Pidcock terminó segundo y Onley, tercero, ambos a tres segundos. Mientras la competencia sumaba un nuevo vencedor, Quintana completaba su despedida del pelotón en una prueba que había marcado uno de los primeros hitos de su trayectoria.