Roberto “Roquiño” Mallea murió en las últimas horas, según informaron este jueves Diario Huarpe y 0264 Noticias. Se desempeñaba como fiscal de ANIVI y era una figura conocida tanto en la actividad judicial como en el fútbol sanjuanino. Había sido jugador y presidente del Club Atlético de la Juventud Alianza, institución con la que sostuvo una relación que atravesó etapas deportivas, dirigenciales y familiares a lo largo de su vida.

La noticia reúne dos ámbitos de su trayectoria pública. En la Justicia, Mallea había desarrollado una carrera vinculada principalmente con el fuero penal. En el deporte, su historia comenzó en el fútbol local y tuvo un paso por Instituto de Córdoba. El recuerdo de esa doble pertenencia ayuda a explicar por qué su nombre trascendía el trabajo de la fiscalía y era reconocido también por generaciones de hinchas y dirigentes de Alianza.

Un perfil publicado por Tiempo de San Juan en diciembre de 2012 documentó sus primeros años como futbolista. Debutó en la Primera local a los 15 años y se desempeñó como defensor. Su formación estuvo ligada al barrio y al club que después conocería como Alianza. La transferencia a Instituto le permitió competir en otro escenario deportivo, pero su vínculo con la institución sanjuanina continuó después del regreso y se prolongó hasta el final de su etapa como jugador.

Uno de los episodios más recordados fue la convocatoria al proceso conducido por César Luis Menotti para los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980. En una entrevista de 2020, Mallea relató que había sido observado en un amistoso en Mendoza y que luego entrenó y participó en encuentros de preparación. Esa experiencia no terminó con una participación olímpica: Argentina se sumó al boicot y no envió al equipo. El antecedente corresponde a una convocatoria y preparación, no a una actuación en los Juegos.

La camiseta argentina volvió a aparecer en la historia familiar cuatro décadas después. Nicolás Mallea, su hijo, fue convocado en 2020 al seleccionado Sub-17 que dirigía Pablo Aimar, cuando jugaba en las inferiores de San Lorenzo. Tiempo de San Juan registró entonces la reacción de ambos y las diferencias entre aquellas comunicaciones: el padre recordaba un telegrama y el hijo recibió la noticia a través de su club. La nota permite situar ese episodio en su fecha real, sin presentarlo como una novedad actual.

La carrera judicial también tuvo una construcción prolongada. El perfil de 2012 ubicó el comienzo de su trabajo en Tribunales en 1983, mientras seguía ligado al fútbol. Después de retirarse, retomó los estudios de Abogacía y avanzó en el ámbito penal hasta llegar a funciones fiscales. Ese recorrido muestra que la transición desde las canchas no fue un cambio instantáneo, sino una etapa en la que convivieron el empleo judicial, la formación profesional y la actividad deportiva.

Como dirigente de Alianza, asumió responsabilidades en el club del que había surgido. En el relato de aquellos años aparecían como objetivos la organización de las divisiones inferiores y la finalización de obras de funcionamiento interno. Esos proyectos deben leerse como prioridades que expresó en esa etapa, no como un balance actualizado de obras realizadas. La presidencia sumó otra forma de participación a su historia previa como jugador y a la continuidad del vínculo familiar con la institución.

El fallecimiento fue comunicado por las publicaciones locales durante la mañana del 1 de octubre. La información reunida no permite establecer aquí un cronograma oficial de despedida ni detalles médicos corroborados por una comunicación familiar o institucional. La noticia deja el recuerdo de una trayectoria pública que unió la función fiscal con el fútbol de Alianza, y de un recorrido deportivo cuya convocatoria nacional siguió siendo una referencia central en su propia historia.