El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria informó este martes 6 de octubre que está vigente la primera alerta para controlar Lobesia botrana en Mendoza. El aviso fija dos vencimientos: el 25 de octubre para los oasis Norte, Este y Sur, y el 8 de noviembre para el oasis Centro. El tratamiento debe realizarse cuando la vid presente racimos florales visibles de entre 5 y 7 centímetros, con productos autorizados por el organismo y respetando sus etiquetas.

La indicación requiere observar cada finca. SENASA advirtió que las heladas recientes pueden haber alterado el desarrollo de las plantas y, por lo tanto, el momento adecuado de intervención. También aclaró que quienes utilizan difusores de feromonas para la técnica de confusión sexual deben efectuar las aplicaciones correspondientes. El organismo pidió mantener actualizado el Cuaderno de Registro de Medidas Fitosanitarias y habilitó consultas en lobesiamendoza@senasa.gob.ar. El calendario difundido corresponde a Mendoza y no modifica los plazos fijados para otras provincias.

La precisión importa en San Juan, donde existe una comunicación específica anterior. En el aviso del 22 de septiembre, SENASA estableció como límite el 9 de octubre para las fincas del Valle de Tulum y el 23 de octubre para los departamentos de Sarmiento y 25 de Mayo. Esa comunicación también condicionó las aplicaciones al estado de los racimos y al seguimiento de los efectos de las heladas. Los productores sanjuaninos pueden consultar su situación en lobesiasj@senasa.gob.ar, sin trasladar automáticamente a sus establecimientos las fechas del operativo mendocino.

El criterio técnico coincide con la explicación que el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza difundió el 30 de septiembre sobre su sistema de alertas. ISCAMEN combina información de las poblaciones de insectos, la etapa de desarrollo de los cultivos y las condiciones agroclimáticas de cada zona. Con esos datos busca identificar los períodos en que una plaga resulta más vulnerable a las herramientas de control. La referencia regional, sin embargo, necesita ser ajustada a las características concretas de cada establecimiento.

Según el instituto provincial, esa evaluación permite planificar intervenciones más precisas y evitar aplicaciones innecesarias. Las comunicaciones se distribuyen durante la temporada por el sitio institucional, redes oficiales, medios y radios. El sistema comprende a Lobesia botrana y a otros insectos de importancia económica. Para el productor, la utilidad del aviso está en combinar la información del monitoreo regional con la inspección de su propio cultivo y las condiciones de uso del producto elegido.

La polilla de la vid puede perjudicar tanto el volumen cosechado como la calidad de la fruta, explica la ficha técnica de SENASA. En su primera generación las larvas afectan flores y botones florales; en las siguientes atacan las bayas verdes y, después, los granos durante el envero y la maduración. Los daños también pueden favorecer la presencia de hongos y podredumbres. Ese cambio de los órganos afectados a lo largo de la temporada ayuda a explicar por qué las alertas están vinculadas con etapas específicas del cultivo.

El programa nacional mantiene a Mendoza y San Juan como áreas bajo supresión, una categoría que reconoce la presencia de la plaga y la aplicación de medidas para reducirla y contener su dispersión. El marco vigente es la Resolución 870/2026, publicada el 25 de septiembre, que conserva el programa nacional y ordena medidas de vigilancia, control y circulación de productos vinculados con la vid. La norma exige notificar de inmediato a SENASA las detecciones o sospechas de presencia del insecto, para que la respuesta sanitaria se apoye en la verificación oficial.