El primer envío de equipos para incorporar frenado automático a 140 locomotoras de carga llegó a la Argentina. El Gobierno informó este viernes 16 de octubre que los componentes se utilizarán en unidades diésel que circulan por el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde comparten vías con los servicios de pasajeros. La llegada del material inicia una etapa de provisión: no significa que las locomotoras ya tengan instalado y operativo el sistema.

Según Trenes Argentinos Infraestructura, el cargamento arribó en los últimos días a la Terminal Río de la Plata. Incluye más de 2.300 componentes y 50.000 metros de cable. Es el primero de ocho envíos previstos dentro de una compra realizada en 2025 a Marubeni S.A., representante local de la empresa japonesa Nippon Signal.

El contrato contempla, en total, más de 8.200 componentes y 57.000 metros de cable. En ese conjunto están incluidos las balizas y los repuestos. La entrega será progresiva hasta 2028, de acuerdo con el cronograma difundido por el organismo. Por eso, las cantidades del primer desembarco deben distinguirse del volumen completo de la adquisición.

El equipamiento permitirá sumar a las locomotoras de carga al ATS, sigla en inglés de Automatic Train Stop. Se trata de una asistencia a la conducción que puede detener una formación cuando supera la velocidad máxima de un tramo o avanza sin autorización ante una señal que exige detenerse. La intervención se produce a partir de información del señalamiento y de la marcha del tren.

Para funcionar, el ATS combina dos partes. En tierra utiliza balizas y cajas de control vinculadas a las señales. A bordo necesita dispositivos que reciban esos datos y actúen sobre la formación. Las balizas ya están instaladas en las vías del AMBA; la nueva compra está destinada a completar el equipamiento de los trenes de carga que recorren esa infraestructura.

Ese vínculo entre la vía y la locomotora explica el alcance de la inversión. Contar con balizas en el tendido no alcanza, por sí solo, para que cualquier tren que pase por allí quede protegido por el sistema. También debe disponer de los equipos embarcados capaces de recibir la información. La etapa anunciada apunta precisamente a las unidades que faltaba incorporar.

La comunicación oficial estima que, en promedio, circulan por el AMBA unos 3.200 trenes de carga cada año. Esa cifra corresponde a circulaciones anuales y no a la cantidad de locomotoras que se equiparán. El objetivo informado es que el transporte de cargas tenga la misma cobertura de frenado automático que los servicios metropolitanos de pasajeros.

Como antecedente, el organismo señala que durante 2024 el ATS quedó en funcionamiento en todas las líneas de pasajeros del AMBA. Con la incorporación de las cargas, la meta es alcanzar el 100% de la circulación ferroviaria de esa región. Ese porcentaje describe el resultado buscado cuando se implemente la ampliación, no una cobertura que el anuncio dé por cumplida hoy.

La adquisición forma parte de las inversiones priorizadas dentro de la Emergencia Ferroviaria. La información difundida detalla el suministro y su destino, pero no fija una fecha de entrada en servicio para cada locomotora ni un calendario individual de instalación. El próximo paso verificable será el avance del equipamiento de las unidades, mientras continúan los envíos previstos hasta 2028.