Las heladas registradas durante septiembre dejaron un panorama complejo para productores de varios departamentos sanjuaninos. El relevamiento conocido este lunes contabiliza más de mil denuncias y alrededor de 16.000 hectáreas afectadas en distintos cultivos. Ambas cifras son provisorias: el plazo para presentar daños continúa abierto y todavía se deben evaluar las parcelas alcanzadas.
La situación más delicada aparece en la vid. Según las fuentes consultadas por 0264 Noticias, las pérdidas estimadas llegan hasta el 70% en uva destinada a consumo en fresco y pasas en determinados sectores. Para la uva destinada a industrialización se mencionan daños de entre el 30% y el 35%. Esos porcentajes describen estimaciones de áreas y destinos productivos específicos, no un resultado definitivo para toda la cosecha provincial.
Angaco, San Martín, Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento figuran entre los departamentos señalados por los productores. También hay reportes sobre olivos, pistachos y cultivos hortícolas. El alcance económico dependerá de la verificación de cada explotación, del estado de desarrollo en que se encontraban las plantas y de cuánto tejido fértil se perdió. Las flores y los frutos recién formados son especialmente sensibles a las temperaturas bajo cero.
El procedimiento de denuncias resulta relevante porque permite documentar la superficie afectada y reunir una base para las evaluaciones posteriores. Los productores cuentan con diez días hábiles para presentar sus casos, de acuerdo con el relevamiento difundido. Por eso, el balance puede crecer antes de que exista una estimación consolidada del impacto en la producción y en la cadena vitivinícola. La diferencia entre hectáreas denunciadas y pérdida efectiva de cosecha deberá quedar clara cuando avance la inspección de campo.
El número de denuncias es un indicador administrativo de la magnitud del problema, pero no equivale a una cantidad de explotaciones destruidas por completo. Una misma presentación puede abarcar distintas superficies y la severidad puede variar incluso dentro de una finca. Por eso la evaluación sobre el terreno resulta indispensable antes de calcular el valor económico de la pérdida o el volumen que dejaría de cosecharse. Tampoco se puede sumar sin más el porcentaje de uva de mesa con el de uva para industria: se trata de circuitos productivos distintos.
Las heladas tardías dañan de forma particular los brotes y órganos reproductivos que aparecieron con la primavera. Después del descenso de temperatura, algunos perjuicios se vuelven visibles cuando la planta recibe luz y se aprecia la necrosis del tejido. Otros efectos se manifiestan más tarde, al comprobar cuántos racimos o frutos prosperaron. Esa demora ayuda a explicar por qué las cifras iniciales suelen cambiar conforme avanzan las inspecciones y la campaña agrícola.
El mapa mencionado por las fuentes abarca departamentos del este, centro y sur provincial. En cada uno conviven variedades, sistemas de cultivo y fechas de brotación diferentes. La información publicada todavía no ofrece un desglose oficial por cultivo y localidad de las 16.000 hectáreas, por lo que sería prematuro asignar a cada departamento una pérdida uniforme. Una estimación detallada permitirá distinguir las zonas con daño parcial de aquellas donde la merma fue más severa.
Para la próxima etapa importan dos datos: cuántas denuncias se presentan dentro del plazo y qué confirman los relevamientos técnicos. Recién con esa base se podrán comparar las perspectivas de cosecha con campañas anteriores o evaluar eventuales medidas de asistencia. La magnitud ya justifica atención provincial, pero las pérdidas finales continúan abiertas a revisión.




