Las mediciones de nieve que necesita San Juan para elaborar su pronóstico hídrico todavía no pudieron completarse. Las condiciones meteorológicas de la cordillera obligaron a postergar el operativo y mantienen pendiente una etapa clave para estimar cuánta agua llegará a los ríos durante el deshielo. David Devia, secretario de Recursos Hídricos, explicó que los vuelos podrían realizarse hacia mediados de la próxima semana, siempre que exista una ventana segura para ingresar a la alta montaña.
El funcionario señaló que el cateo estaba previsto para el domingo pasado, pero que el tiempo volvió a cerrar la posibilidad de operar. La previsión de nuevas precipitaciones cordilleranas durante esta semana complica el traslado de los técnicos y la preparación de la aeronave contratada. La fecha mencionada es una proyección condicionada por la meteorología, no una confirmación de que los vuelos saldrán en una jornada determinada.
Este año, la acumulación de nieve también modifica la duración de los trabajos. Devia indicó que el recorrido no se resolverá con un único vuelo y que serán necesarias varias salidas. La cantidad dependerá del tiempo disponible en cada punto y de la velocidad con que los equipos puedan realizar las mediciones. La presencia de nieve y hielo exige ajustar la operación al terreno, por lo que no todas las cuencas pueden abordarse bajo las mismas condiciones.
La cuenca del río San Juan cuenta con cinco puntos de monitoreo y se incorporó además un nuevo punto en Río Volcán. En la del río Jáchal hay otros dos lugares básicos de seguimiento, según la explicación del secretario. Esas mediciones permiten reunir información directa que luego se combina con herramientas de análisis. La cantidad visible de nieve, por sí sola, no ofrece una estimación definitiva del agua que ingresará al sistema durante toda la temporada.
La Provincia contrató una aeronave de Mendoza para esta campaña. Devia sostuvo que el helicóptero provincial no reunía las condiciones operativas necesarias para el escenario actual. La unidad alquilada ofrece mayor capacidad para trasladar equipamiento y características adecuadas para descender sobre nieve. La elección fue presentada como parte de las medidas para resguardar al personal y hacer posible el trabajo en un ambiente cordillerano especialmente complejo.
Después de los cateos comienza otra fase. Los técnicos deben procesar los datos, realizar cálculos y contrastar resultados con modelos, imágenes satelitales, herramientas de teledetección y antecedentes estadísticos. El funcionario estimó que ese análisis demanda habitualmente entre siete y diez días y puede extenderse a doce según la información obtenida. Por eso, la finalización de un vuelo no implica que el pronóstico hídrico pueda difundirse inmediatamente.
El procesamiento incorpora imágenes satelitales, teledetección, estadísticas y modelos, incluidos aportes universitarios. Devia también mencionó una red neuronal como herramienta de diagnóstico. Esas técnicas complementan las mediciones de campo y explican por qué obtener los datos no equivale a publicar inmediatamente el pronóstico.
Si el operativo se concreta durante la ventana proyectada, el informe podría conocerse hacia mediados de octubre o en la segunda quincena. La precisión será importante para la planificación del riego y la administración del agua almacenada, en una provincia donde la nieve cordillerana tiene un papel central en el abastecimiento. Por ahora, el dato nuevo es la demora y el cambio de logística. Los volúmenes de aporte seguirán pendientes de las mediciones y del trabajo técnico que permita convertir la información de la montaña en una previsión oficial para la temporada 2026-2027.




