La NASA difundió este lunes 5 de octubre una campaña de ensayos destinada a mejorar la medición de las gotas grandes sobreenfriadas, un fenómeno que puede producir hielo en zonas de los aviones situadas detrás de sus protecciones habituales. El trabajo se desarrolla en el túnel de investigación de engelamiento del Centro Glenn, en Cleveland, Estados Unidos. Las fotografías de la campaña corresponden a pruebas realizadas del 8 al 11 de junio de 2026.

Los investigadores probaron sondas capaces de medir en tiempo real gotas de más de 45 micrones. Combinarán esos registros con los de otro instrumento destinado a las partículas menores, para caracterizar el conjunto de tamaños presentes en las nubes artificiales del túnel. La iniciativa forma parte del proyecto Subsonic Flight Demonstrator. El análisis de los datos continúa y los resultados se compartirán con la comunidad aeroespacial cuando esté terminado.

El problema aparece cuando el agua permanece líquida por debajo de su punto de congelación y se congela al entrar en contacto con una superficie. En condiciones menos frecuentes, las gotas alcanzan hasta 2.000 micrones, equivalentes a dos milímetros. Su impacto y sus salpicaduras pueden llevar agua a sectores que quedan fuera del alcance de sistemas convencionales de protección contra el hielo.

La explicación física involucra tres variables: temperatura, cantidad de agua líquida y tamaño de las gotas. La guía técnica de la NASA sobre engelamiento en vuelo señala que una mayor masa permite a las gotas grandes atravesar las líneas del flujo de aire e impactar más atrás sobre un perfil aerodinámico. Así, las acumulaciones pueden adquirir formas que alteran la circulación del aire alrededor de las alas o de la cola y afectan el comportamiento de la aeronave.

La temperatura también modifica la forma del hielo. Cerca del punto de congelación, parte del agua puede desplazarse sobre la superficie antes de solidificarse y formar protuberancias. A temperaturas más bajas, las gotas tienden a congelarse en el punto de impacto. La cantidad de agua disponible constituye otra diferencia: en términos generales, una mayor concentración favorece una acumulación más rápida. Esas variaciones explican por qué reproducir una nube requiere controlar más de un parámetro.

El túnel de Glenn está en funcionamiento desde 1944 y se utiliza para estudiar la formación de hielo y desarrollar y certificar sistemas de protección. Su sección de prueba mide aproximadamente 1,8 metros de alto, 2,7 de ancho y 6,1 de largo, por lo que admite componentes de tamaño real y modelos de gran escala. Allí se ensayan elementos como alas, superficies de cola y entradas de motores, en condiciones que permiten repetir las mediciones.

La ficha de la instalación indica que puede trabajar durante todo el año con temperaturas de hasta 35 grados bajo cero. Dispone de fotografía de alta velocidad, cámaras convencionales e infrarrojas y herramientas para observar el flujo. Su guía de uso publicada en junio de 2026 describe, además, sistemas de adquisición de temperatura, presión y ángulo de ataque, junto con documentación de las formas de hielo en dos y tres dimensiones. Esos registros permiten comparar las condiciones generadas con el resultado sobre la pieza ensayada.

La nueva campaña apunta a mejorar la calibración de las nubes experimentales y aportar evidencia para evaluar las herramientas de ingeniería que utiliza la industria. El objetivo es representar con mayor precisión un fenómeno menos habitual que el engelamiento convencional. Por ahora, el paso confirmado es la evaluación de los instrumentos y de los datos recogidos; la difusión técnica de los resultados será la siguiente instancia del trabajo.