La NASA realizó el 21 de octubre una prueba de encendido del motor RS-25 número 10001 en el Centro Espacial Stennis, en Mississippi, como parte de los trabajos para futuras misiones Artemis. El ensayo se extendió durante 500 segundos, equivalentes a ocho minutos y veinte segundos, y alcanzó un nivel de potencia del 111%. La operación se hizo en tierra, sobre el banco Fred Haise: no fue un lanzamiento espacial.
El objetivo fue comprobar componentes de vuelo y validar un nuevo sistema de protección térmica para la tobera, la pieza que dirige la salida de los gases del motor. Esa protección debe soportar el entorno de calor que se genera alrededor del cohete SLS durante el despegue. El motor utilizado es una unidad de desarrollo y no será enviado al espacio.
La agencia explicó que el ensayo permite obtener datos para mejorar el funcionamiento y la confiabilidad de los equipos. Participaron operadores de la NASA, L3Harris Technologies y Nova Space Solutions. Los motores destinados a volar pasan por pruebas en Stennis antes de su utilización. El comunicado no asignó a los componentes ensayados una misión específica ni anunció una nueva fecha de lanzamiento.
El nivel del 111% no significa que el motor haya funcionado fuera de una escala física posible. El porcentaje utiliza como referencia el empuje nominal original del RS-25, desarrollado para los transbordadores espaciales. Las mejoras posteriores permitieron superar aquella referencia. Durante el programa del transbordador, estos motores operaban habitualmente al 104,5%; las exigencias del SLS llevaron a establecer niveles superiores para las nuevas unidades.
La documentación técnica del programa distingue un 109% para los primeros vuelos del SLS y un 111% para los motores de nueva producción. También registra ensayos de hasta 113% para comprobar márgenes de operación. Por eso, el dato de potencia debe leerse junto con la configuración y el objetivo de cada prueba, no como una comparación directa con cualquier otro motor de cohete.
El SLS utiliza cuatro RS-25 en su etapa central, además de dos propulsores laterales de combustible sólido. Los motores principales consumen hidrógeno y oxígeno líquidos. La etapa que los alimenta mide aproximadamente 64,6 metros de largo y 8,4 metros de diámetro, y contiene los tanques, los sistemas de suministro y buena parte de la electrónica necesaria para controlar el vuelo.
Sus tanques tienen capacidad para unos dos millones de litros de hidrógeno líquido y cerca de 742.000 litros de oxígeno líquido. La etapa central está diseñada para funcionar alrededor de 500 segundos antes de separarse de la etapa superior y de la nave Orion. Esa duración explica la extensión del encendido realizado en Mississippi: reproduce el tiempo de trabajo que los motores deben sostener durante el ascenso, aunque el ensayo no incluya el vuelo de un cohete completo.
La familia RS-25 tiene una trayectoria previa de 135 misiones del transbordador espacial. Su adaptación al SLS incorporó controladores y modificaciones para un entorno de lanzamiento diferente. En las unidades nuevas, el programa también utiliza técnicas de fabricación como la fusión selectiva por láser, que permite producir componentes metálicos con menos piezas separadas. La prueba del 21 de octubre se concentra en una parte concreta de ese desarrollo: verificar hardware y protección térmica antes de su utilización en las futuras misiones, sin confundir una evaluación en banco con una misión lunar ya ejecutada.




