La NASA abrió al público más de 800 gigabytes de datos científicos obtenidos durante el viaje de Artemis II alrededor de la Luna. El material, difundido este miércoles 7 de octubre, reúne más de 11.000 imágenes en resolución completa, videos, ocho horas y media de registros de audio y fotografías con anotaciones de los astronautas. La publicación permite que investigadores de todo el mundo revisen lo que la tripulación observó y documenten nuevas preguntas sobre la superficie lunar.
El conjunto fue incorporado al Planetary Data System, el archivo público de las misiones planetarias de la agencia estadounidense. Incluye información que todavía no había sido divulgada y combina imágenes tomadas con cámaras de mano con registros de las cámaras de la nave Orion. El anuncio corresponde a la apertura de esos datos, meses después del sobrevuelo lunar de abril; no se trata de una nueva misión que esté viajando ahora hacia la Luna.
Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, se prepararon para esa tarea con clases, simulaciones y entrenamiento de campo. Durante el vuelo alternaron la captura de fotografías con descripciones habladas, dibujos y marcas sobre imágenes. La NASA destaca que se trata del primer conjunto de datos de ciencias planetarias producido principalmente por seres humanos en más de medio siglo. Esa intervención aporta decisiones de observación y percepciones que pueden contrastarse con mediciones de sondas.
Entre los resultados destacados aparecen cinco destellos muy débiles que la tripulación observó cuando pequeños fragmentos rocosos impactaron contra la Luna. Según la explicación científica publicada junto con el material, el equipo descartó otras posibles causas, como rayos cósmicos o reflejos de la nave, antes de confirmar las observaciones. Los astronautas vieron esos puntos luminosos a unos 74.000 kilómetros de distancia. Su estudio ofrece información sobre la frecuencia de impactos pequeños, relevante para evaluar riesgos de futuras instalaciones lunares.
Las condiciones del vuelo hicieron posible otra observación poco habitual: un eclipse solar que duró 54 minutos desde la perspectiva de Orion. Con la Luna ocultando al Sol, los tripulantes pudieron examinar fenómenos normalmente opacados por su brillo, entre ellos la corona solar, estrellas y la luz zodiacal producida por polvo interplanetario. La oscuridad también favoreció la detección de los destellos. El registro reúne lo que vieron y lo que describieron, de modo que una fotografía pueda relacionarse con su contexto de observación.
Otro eje del informe es el color de la superficie lunar. Los astronautas identificaron matices grises, marrones, verdes y azulados que, según la NASA, ofrecen pistas sobre rocas y minerales. La agencia explica que esas percepciones deben estudiarse junto con las condiciones de iluminación, el ángulo de observación y los datos de instrumentos orbitales. Separar una diferencia real del terreno de un efecto de luz es importante para interpretar imágenes y preparar recorridos de exploración.
La frontera entre el día y la noche lunar, llamada terminador, también recibió atención. Allí, la luz baja del Sol produjo sombras extensas que permitieron distinguir el relieve. El equipo científico vinculó esas condiciones con las que encontrarían futuras misiones cerca del polo sur de la Luna. Los registros pueden ayudar a decidir qué cámaras utilizar, hacia dónde orientarlas y qué detalle será necesario captar en nuevas operaciones.
La apertura de datos está acompañada por tres documentos: el informe científico preliminar, el informe de operaciones científicas y una guía para usuarios. La fotografía que ilustra esta nota muestra a Glover y Koch observando por una ventana de Orion el 6 de abril de 2026 y pertenece al archivo del vuelo. Con los materiales ahora disponibles, la siguiente etapa de Artemis II continúa en los laboratorios: contrastar imágenes, audios y anotaciones para ampliar el conocimiento que dejó el viaje.




