La NASA presentó este viernes los detalles de Artemis III, la misión con la que prevé ensayar en órbita terrestre las operaciones necesarias para volver a llevar astronautas a la superficie lunar. El vuelo está previsto para 2027 y tendrá cuatro tripulantes. No incluirá un descenso en la Luna: su objetivo será probar la interacción de la nave Orion con vehículos experimentales de Blue Origin y SpaceX antes del alunizaje proyectado para 2028.
El anuncio se realizó el 23 de octubre en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, durante una conferencia encabezada por el administrador de la agencia, Jared Isaacman. También participaron el administrador asociado Amit Kshatriya y el responsable del programa Artemis, Jeremy Parsons. La presentación estuvo centrada en el desarrollo de la próxima misión y en los preparativos de Artemis IV, que la agencia identifica como el primer descenso lunar de esta etapa.
La tripulación de Artemis III estará integrada por los astronautas de la NASA Randy Bresnik, Frank Rubio y Andre Douglas, junto con Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Europea. El plan contempla una misión de aproximadamente 14 días. Durante ese período se pondrán a prueba maniobras de aproximación, acoplamiento, permanencia a bordo y procedimientos de trabajo compartidos entre las naves y los centros de control.
La secuencia comenzará con el lanzamiento de una versión de prueba del módulo Blue Moon Mark 2, desarrollado por Blue Origin. Ese vehículo podrá permanecer en órbita hasta 30 días, una capacidad que aporta margen al cronograma. La salida de Orion, impulsada por el cohete SLS desde Kennedy, se prevé para pocos días después, una vez verificado el funcionamiento del módulo experimental.
Tras revisar los sistemas de Orion y preparar la aproximación, los astronautas se acoplarán con Blue Moon. La agencia prevé que ingresen al vehículo y dediquen alrededor de dos días a evaluar el ambiente de la cabina, sus controles y los sistemas de soporte vital. También se comprobarán las condiciones de presión y atmósfera. Se trata de ensayar equipos y procedimientos en vuelo, no de declarar terminada su validación antes de realizar las pruebas.
La segunda etapa tendrá como protagonista a una versión de prueba de Starship, de SpaceX. Su lanzamiento ocurrirá más adelante dentro de la misión porque el período operativo previsto para ese vehículo en órbita es menor. Orion realizará otro encuentro y un acoplamiento que podría extenderse hasta dos horas. En este caso, los tripulantes no ingresarán en Starship.
Esa demostración estará enfocada en el comportamiento de ambas naves como un conjunto: comunicaciones, software integrado, control y dinámica del acoplamiento y la separación. Las dos pruebas no serán idénticas. La conexión con Blue Moon se realizará junto a su cabina, mientras que la de Starship utilizará un sistema colocado en su extremo delantero.
Una vez terminados esos encuentros, el programa dispone de hasta cinco días adicionales para otros ensayos. Entre las actividades previstas figuran evaluaciones de los trajes de supervivencia de Orion, sensores, condiciones térmicas y acústicas, observaciones de la Tierra y el Sol y experiencias científicas. El regreso finalizará con un amerizaje en el Pacífico, frente a California.
La información difundida describe un plan de vuelo todavía por ejecutar. La NASA busca obtener experiencia con tres vehículos lanzados mediante tres cohetes diferentes y reducir los riesgos de las misiones lunares posteriores. El resultado de esos ensayos deberá aportar datos sobre la compatibilidad de las naves y sobre la coordinación de sus equipos antes de intentar un nuevo descenso tripulado.




