La NASA completó el montaje de los segmentos finales de los dos propulsores sólidos del cohete SLS para Artemis III y terminó de instalar los cuatro motores RS-25 de su etapa central. La agencia informó los avances este 13 de octubre, dentro de la preparación de una configuración parcial del vehículo que se utilizará en una prueba de carga de combustible en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El siguiente paso será unir la etapa central con los propulsores.
Artemis III está prevista para 2027 y tiene como objetivo demostrar sistemas en órbita terrestre baja. De acuerdo con el plan vigente de la NASA, la misión ayudará a reducir riesgos para futuros alunizajes, comenzando por Artemis IV. La tripulación estará formada por Randy Bresnick, Frank Rubio y Andre Douglas, de la agencia estadounidense, y Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Europea. El avance de ensamblaje no equivale a que el cohete ya esté listo para despegar.
Los equipos todavía deben instalar el conducto que recorre la etapa central y aloja parte del cableado pirotécnico. Ese sistema permite ejecutar desconexiones y movimientos controlados durante el lanzamiento. Una vez completado ese trabajo, la etapa se integrará con los propulsores en las próximas semanas. El conjunto resultante, denominado short stack, es una configuración reducida que permite realizar determinadas pruebas antes del armado completo del vehículo.
La NASA proyecta trasladar esa estructura desde el edificio de ensamblaje hasta la plataforma 39B en los próximos meses. Allí, el equipo de lanzamiento practicará los procedimientos y tiempos necesarios para cargar los propelentes. En paralelo, los astronautas harán un ensayo de las actividades del día de despegue: se colocarán los trajes, viajarán hasta la plataforma, subirán al lanzador móvil y recorrerán la vía de salida prevista para una emergencia durante la cuenta regresiva.
Las tareas también abarcan la infraestructura de tierra. En la plataforma 39B continúa el reacondicionamiento del deflector de llamas, que registró daños menores después del lanzamiento de Artemis II. La agencia informó que los ladrillos de la trinchera no resultaron afectados, tras las mejoras incorporadas a partir de las lecciones de Artemis I. La revisión de esas instalaciones es parte del trabajo necesario para volver a utilizar el sistema de lanzamiento.
En la nave Orion siguen las inspecciones y los ensayos. Ingenieros de la Agencia Espacial Europea y Airbus revisaron las alas de paneles solares del módulo de servicio, responsable de aportar energía eléctrica, propulsión y control térmico, además de suministros para la tripulación. En el Centro Marshall, en Alabama, terminó la estructura principal de un separador que representará las dimensiones de una etapa superior durante la misión; ahora se realizan controles dimensionales.
Otros dos componentes, los adaptadores de la etapa Orion y del vehículo lanzador, están siendo convertidos de artículos de prueba estructural a equipos aptos para el vuelo. Las tareas incluyen inspecciones, tratamiento de corrosión, pintura, cableado y protección térmica, según la pieza. La NASA mantiene la previsión de enviarlos, junto con el separador, al Centro Kennedy a comienzos del próximo año. Son trabajos distintos del montaje de los propulsores que acaba de completar.
La preparación de la tripulación avanza al mismo tiempo que la del hardware. Los astronautas practicaron el uso del equipo de ejercicio, procedimientos de escape bajo el agua y operaciones de recuperación con helicópteros. También realizaron actividades con los trajes de supervivencia de Orion y visitaron las instalaciones de SpaceX y Blue Origin. En el plan de Artemis III, la NASA contempla probar uno o ambos sistemas comerciales de aterrizaje en órbita terrestre, con maniobras de encuentro y acoplamiento antes de utilizarlos en futuras misiones lunares.




