La NASA publicó el viernes 9 de octubre su convocatoria final para que empresas estadounidenses presenten proyectos de estaciones espaciales comerciales. El plazo para entregar propuestas vence el 8 de diciembre y la agencia prevé adjudicar los contratos durante la primavera boreal de 2027. El proceso forma parte de la preparación para mantener actividades humanas y científicas en órbita baja después de la Estación Espacial Internacional.

La solicitud abarca el diseño, la construcción, las pruebas, la certificación y la operación de los nuevos destinos orbitales, además del transporte necesario para utilizarlos con tripulaciones. La NASA plantea seleccionar a dos o más contratistas para el desarrollo inicial y realizar después una competencia para las etapas finales y la provisión de servicios, que podrían quedar en manos de uno o varios proveedores.

El anuncio sucede a consultas con la industria realizadas en marzo y a un borrador difundido en julio. El administrador de la agencia, Jared Isaacman, señaló que las propuestas deberán combinar solidez técnica con planes económicos creíbles y capacidad de atraer otros clientes. La presentación de esta convocatoria abre la competencia; no equivale a la selección de una estación ganadora ni garantiza una fecha de puesta en servicio.

El cambio previsto también afecta la manera de organizar el trabajo en el espacio. La estrategia de estaciones comerciales describe un esquema en el que la NASA compra servicios a instalaciones de propiedad y operación privadas. Esos proveedores podrían atender además a otros usuarios. La agencia busca conservar el acceso a la microgravedad para investigar, desarrollar tecnología y entrenar tripulaciones, mientras concentra parte de sus recursos en la exploración de la Luna y Marte.

La preparación tiene antecedentes. En 2020, la NASA contrató a Axiom Space para incorporar al menos un módulo habitable comercial a la estación actual, con la intención de que posteriormente forme parte de una plataforma independiente. En 2021 celebró acuerdos para desarrollar diseños con Blue Origin, Northrop Grumman y Starlab. Northrop Grumman se retiró luego de su acuerdo individual y se incorporó al trabajo de Starlab. Estos antecedentes no determinan por sí mismos el resultado de la nueva convocatoria.

El calendario sigue siendo un aspecto crítico. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos, conocida como GAO, analizó este año la transición y advirtió sobre el riesgo de una interrupción en la presencia humana si los nuevos destinos no están disponibles cuando se retire la estación actual. Su evaluación señaló que la experiencia de otros programas espaciales muestra que el desarrollo de estas plataformas puede demandar más tiempo que el previsto.

En ese informe, elaborado con documentación y entrevistas a funcionarios, la GAO indicó que la NASA deberá evaluar en 2027 si puede avanzar con el retiro previsto para 2030 o si necesita considerar alternativas. Entre ellas mencionó una extensión de operaciones, con sus consecuencias presupuestarias y de transporte. También recomendó dejar por escrito los supuestos, riesgos y factores que sustenten esa decisión. Se trata de una evaluación anterior al llamado final de octubre, útil para entender los desafíos del proceso.

La diferencia entre ambas instancias es importante: la convocatoria define qué deberán ofrecer las empresas, mientras que la transición dependerá de los resultados técnicos y de la disponibilidad efectiva de instalaciones. Para la investigación espacial, el objetivo de continuidad es central. La órbita baja funciona como laboratorio y como ámbito de preparación de misiones más lejanas; mantener esas capacidades requiere coordinar estaciones, transporte, certificaciones y operaciones.

La fotografía de archivo muestra la Estación Espacial Internacional en mayo de 2010, tomada desde el transbordador Atlantis; no representa una futura estación comercial.