La cartera irregular de los créditos bancarios al sector privado representó el 7,5% del total en septiembre, de acuerdo con datos preliminares incluidos en el Informe de Política Monetaria que el Banco Central presentó este jueves 29 de octubre. El problema se concentra especialmente en los préstamos a personas: allí el indicador alcanzó el 12,2%, frente al 3,8% registrado entre las empresas.

Los porcentajes describen el peso de los créditos en situación irregular sobre cada cartera. No indican cuántos argentinos están endeudados ni qué proporción de la población dejó de pagar. Esa diferencia es importante para leer un informe que combina cifras de mora, evolución del financiamiento y propuestas para reducir su costo.

El presidente del BCRA, Santiago Bausili, y su vicepresidente, Vladimir Werning, encabezaron la presentación del documento correspondiente al tercer trimestre. En su análisis, la autoridad monetaria identifica una estabilización de la irregularidad y defiende los acuerdos voluntarios entre bancos y clientes como vía para reorganizar obligaciones que se volvieron difíciles de sostener.

La comparación con diciembre de 2023 muestra trayectorias distintas. Entonces, la irregularidad total era del 3,7%; entre las personas llegaba al 2,8% y entre las empresas, al 4,4%. Por lo tanto, el deterioro acumulado no se distribuyó de manera uniforme: el indicador de los hogares aumentó con fuerza, mientras que el empresarial se ubicó por debajo de aquel punto de partida.

El Central sostiene que, desde mediados de este año, la relación entre cartera irregular y préstamos totales se estabilizó en un rango de entre 7,5% y 7,7%. También señala que el saldo de financiamiento irregular de las personas comenzó a disminuir en agosto. Son las señales sobre las que apoya su diagnóstico de una mejora incipiente, no una afirmación de que el problema ya terminó.

El propio informe distingue dos mecanismos que pueden reducir el indicador: una caída del saldo en mora o una expansión del crédito que se paga normalmente. Como el porcentaje relaciona ambos componentes, una baja no debe interpretarse automáticamente como la cancelación de todas las deudas que estaban en dificultades.

La evolución reciente del financiamiento también fue desigual. Durante el tercer trimestre, el crédito privado bimonetario creció un promedio mensual del 0,6% real, sin estacionalidad. Aumentaron los préstamos en dólares, mientras que los otorgados en pesos permanecieron relativamente estables. Dentro de ese panorama, avanzaron las líneas comerciales y las respaldadas por garantías reales, pero retrocedió el crédito al consumo.

Para explicar la mora, el BCRA pone el foco en el encarecimiento real de obligaciones durante la desinflación de 2024 y en el impacto de las tasas del período electoral de 2025. Añade que las empresas pudieron reducir sus costos financieros más rápido que las personas, por su capacidad de negociación y acceso a otras fuentes de fondos. Se trata de la interpretación de la entidad sobre ese proceso.

La respuesta que propone pasa por refinanciaciones acordadas: bajar tasas efectivas, extender plazos y adecuar pagos al flujo de ingresos. En cambio, cuestiona las modificaciones compulsivas de contratos y otras intervenciones que, a su criterio, pueden afectar la oferta futura de crédito.

El documento también menciona iniciativas regulatorias todavía en elaboración, entre ellas cambios vinculados con códigos de descuento y garantías. Su inclusión en el informe no equivale a la apertura de un programa de ayuda ni a un derecho automático a refinanciar. Para los deudores, la posición presentada mantiene la negociación con cada entidad como instancia central.