El 71% de las 1.666 empresas relevadas por la Corporación Financiera Internacional (IFC) informó que utiliza inteligencia artificial. El resultado, difundido el 14 de octubre, corresponde a compañías respaldadas por fondos de capital privado y de riesgo con actividad significativa en mercados emergentes. No describe al conjunto de las empresas de esos países.

La extensión del uso convive con una integración limitada. Entre quienes aplican IA internamente, el 57% todavía experimenta o realiza despliegues pequeños. Esa proporción es del 45% entre quienes la incorporan a productos o servicios para clientes. Solo el 10% del primer grupo la integró en todos sus procesos internos centrales, mientras el 19% del segundo la considera parte central de su modelo de negocio.

La falta de capacidades aparece como la principal barrera. El 43% de quienes ya adoptaron IA está capacitando deliberadamente a su personal. Además, el 93% declara resultados positivos: son beneficios informados por los propios participantes, una medida que no constituye por sí sola una prueba causal del impacto tecnológico.

Para interpretar el relevamiento importa observar cómo se construye esa población de estudio. El documento metodológico publicado en julio de 2026, que analiza la ronda de 2025, describe empresas más formalizadas, innovadoras y orientadas al crecimiento que la firma promedio de las economías emergentes. Algunas reciben inversión directa de IFC y otras, financiamiento de fondos en los que participa la institución.

Ese trabajo previo utilizó un módulo incorporado al cuestionario anual en 2025. Las preguntas distinguían la aplicación de IA a funciones internas de su incorporación a bienes y servicios para usuarios. Las respuestas podían provenir de las propias compañías o de los administradores de los fondos. Sus resultados pertenecen al ciclo anterior y no deben mezclarse con las cifras de la actualización de octubre.

El estudio metodológico aclara que el cuestionario forma parte del seguimiento de inversiones de IFC, aplicado anualmente desde 2022. El módulo inicial no impuso una definición técnica rígida: tomó como referencia el propósito empresarial del uso e incluyó inteligencia artificial tradicional, generativa y basada en agentes. En la ronda de 2025, la digitalización previa fue la característica más asociada con la adopción, seguida por la edad de las compañías.

Como contexto, el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026 plantea que los países pueden obtener beneficios sin construir desde cero modelos de propósito general. La propuesta distingue adoptar herramientas existentes, adaptarlas a necesidades locales y desarrollar capacidades más avanzadas. Cada etapa requiere recursos e infraestructura diferentes.

La adaptación incluye idiomas, datos, instituciones y condiciones concretas de uso. El informe también advierte sobre la concentración de modelos, chips y centros de datos en pocas empresas y economías. Por eso vincula el aprovechamiento de la IA con educación, conectividad, electricidad confiable y capacidades locales. La encuesta de IFC ofrece una mirada acotada a ese proceso dentro de un segmento empresarial específico.

Entre las alternativas que describe el informe están las herramientas de bajo costo que acercan conocimientos mediante mensajes de texto, llamadas de voz o teléfonos básicos. El diseño debe considerar a usuarios que no cuentan con equipos sofisticados o conexión estable. También propone que los sistemas nacionales puedan trabajar con diferentes plataformas y proveedores, para reducir dependencias. El criterio es elegir soluciones adecuadas a los recursos disponibles y a necesidades verificables, antes de avanzar hacia inversiones más complejas en modelos e infraestructura propios.