El presidente de la Federación Internacional del Automóvil, Mohammed Ben Sulayem, manifestó su respaldo a Pierre Gasly después de que el piloto francés denunciara amenazas y mensajes de acoso dirigidos a él y a familiares. La intervención de la FIA llegó tras la controversia por una maniobra y una decisión estratégica de Alpine durante el Gran Premio de España. El dirigente pidió a equipos, pilotos, aficionados, organismos y plataformas actuar frente al hostigamiento en internet.
Gasly y Franco Colapinto compartieron equipo en una carrera cuyo cierre generó debate entre seguidores. El francés prolongó su paso por pista con neumáticos duros mientras Alpine esperaba una posible neutralización; al no producirse, entró a boxes con bandera verde. Colapinto, que buscaba defender la séptima posición frente a Oscar Piastri, pidió por radio un cambio de posiciones. Según la cobertura de la carrera, no hubo una orden explícita del equipo para que los pilotos intercambiaran lugares. El argentino terminó séptimo y Gasly, duodécimo, con una sanción de cinco segundos por exceso de velocidad en boxes.
Ese episodio deportivo fue el punto de partida de una reacción que el piloto calificó como desproporcionada. Gasly sostuvo que acepta la crítica ligada a su desempeño, pero que los mensajes recibidos cruzaron un límite al alcanzar también a su pareja y a su familia. La diferencia entre discutir una estrategia de carrera y amenazar a una persona es central para entender la intervención del organismo: la FIA no cuestionó la posibilidad de discrepar, sino los ataques personales y la intimidación.
Colapinto también respaldó a su compañero y dijo conocer el volumen de mensajes que había recibido. Ambos abordaron internamente con Alpine lo ocurrido en la competencia. El dato evita una lectura simplificada del incidente como una disputa personal sin resolver entre los dos corredores: hubo frustración en la pista y un posterior tratamiento dentro del equipo, mientras la conducta de usuarios en redes constituye un problema distinto.
Ben Sulayem recordó que la federación impulsó Unidos Contra el Acoso en Línea, una iniciativa que busca responder a episodios similares en el deporte motor. En un mensaje público acompañado de una fotografía con Gasly, afirmó que no debería exponerse a pilotos, oficiales, voluntarios ni aficionados a ese tipo de agresiones. Su llamado incluyó a las plataformas digitales porque allí circulan mensajes que pueden extender una discusión deportiva a la vida privada de los protagonistas.
La novedad de este miércoles es el pronunciamiento institucional del máximo dirigente de la FIA. Las amenazas denunciadas son un relato público de Gasly y no deben transformarse en una acusación contra un grupo concreto de hinchas sin identificación o investigación. La respuesta del automovilismo puede medirse por las medidas que se adopten para moderar abusos y proteger a quienes participan de la competencia.
La carrera también deja una enseñanza sobre cómo se distribuyen las responsabilidades deportivas. La elección de esperar un auto de seguridad y el momento de la parada son decisiones de estrategia que involucran al equipo, aunque los pilotos deban ejecutarlas en pista. La penalización por velocidad en boxes fue un episodio separado de la discusión por el cambio de posiciones. Colapinto conservó la séptima plaza y Gasly acabó duodécimo; ninguno de esos datos explica o justifica la amenaza a familiares. Al analizar la polémica conviene conservar esa secuencia para no atribuir a un solo protagonista todo lo que ocurrió y para no trasladar la competencia deportiva al terreno del ataque personal.




