La próxima carga de SpaceX para la Estación Espacial Internacional llevará el último par de paneles solares enrollables previsto para ampliar su sistema eléctrico. La NASA fijó como objetivo el martes 13 de octubre a las 7.33 de la Argentina para el despegue de la misión CRS-35 desde Cabo Cañaveral, en Florida. El cronograma fue difundido el 7 de octubre y permanece sujeto a cambios operativos.
Una cápsula Dragon viajará sobre un cohete Falcon 9 con más de 6.300 libras de suministros, equivalentes a unas 2,86 toneladas. La llegada está prevista para el jueves 15 alrededor de las 12 de la Argentina, mediante un acoplamiento autónomo al puerto orientado hacia el espacio del módulo Harmony. La transmisión del lanzamiento comenzará a las 7.15 del martes, mientras que la cobertura del encuentro con la estación se iniciará a las 10.15 del jueves, en los canales que reúne NASA Live.
Los paneles, conocidos como iROSA, son una adaptación para la estación de una tecnología que puede transportarse enrollada y desplegarse una vez en órbita. Ese diseño reduce el volumen durante el lanzamiento y permite conservar una superficie amplia para captar energía solar. El despliegue utiliza la energía almacenada en estructuras de material compuesto, con un principio comparable al de un resorte, en lugar de depender de un sistema convencional de motores.
La tecnología fue desarrollada por Deployable Space Systems con apoyo de programas de la NASA; la empresa pasó a formar parte de Redwire en 2021. Una demostración en la estación, realizada en 2017, permitió comprobar su funcionamiento antes de la incorporación operativa. Los nuevos equipos complementan los paneles originales: se instalan delante de ellos y dejan sectores sin sombra que siguen produciendo electricidad. La ampliación busca sostener las necesidades del laboratorio y sus cargas científicas durante los próximos años.
La NASA había solicitado en 2023 dos unidades adicionales a las seis primeras. El par que viajará en CRS-35 completa esa ampliación del sistema y también forma parte de los equipos necesarios para las operaciones finales de la estación, incluido su descenso controlado al término de su vida útil. El envío de los paneles es un paso logístico; su llegada no equivale a que ya estén instalados ni produciendo energía.
La nave llevará además investigaciones de materiales y biología. LambdaVision-1 probará la fabricación de retinas artificiales mediante capas delgadas en microgravedad. Stellar Spheroids estudiará cómo crecen y funcionan modelos tridimensionales de tejido cardíaco, con interés en la formación de redes vasculares. Son experimentos orientados a mejorar procesos y modelos de investigación, no tratamientos clínicos disponibles ni resultados que puedan darse por demostrados antes de los ensayos.
Otra carga, ELF-Unconventional Glass 2, observará la formación de vidrios elaborados con elementos no tradicionales. Los materiales fundidos serán estudiados en órbita y las muestras sólidas volverán a la Tierra para su análisis. MINDS, por su parte, utilizará organoides cerebrales que reúnen células de diferentes personas para examinar mecanismos de inflamación. Esa diversidad busca ampliar lo que puede observarse con modelos de laboratorio.
El viaje también permitirá recuperar piezas que necesitan estudio o mantenimiento en tierra. Dragon permanecerá acoplada aproximadamente un mes y tiene previsto regresar a mediados de noviembre con experimentos y equipos, entre ellos una articulación del brazo robótico Canadarm2 reemplazada durante una caminata espacial de junio. La misión es el vuelo número 35 del servicio comercial de reabastecimiento de SpaceX para la NASA: combina transporte de suministros, renovación de infraestructura y retorno de material científico.




