La Agencia Espacial Europea (ESA) difundió este viernes 2 de octubre un balance de sus pruebas de navegación satelital en Noruega. La campaña Jammertest reunió ensayos de señales cifradas, receptores y antenas para evaluar cómo responden ante interferencias deliberadas. El trabajo de campo terminó en septiembre y ahora continúa el análisis de los datos.
Las pruebas se desarrollaron del 14 al 18 de septiembre cerca de Bleik, en la isla de Andøya. Según la Administración Pública de Carreteras de Noruega, participaron 310 personas de 127 organizaciones y 28 países. Un emisor instalado en la ladera de una montaña permitió someter los equipos a perturbaciones controladas. El propósito fue encontrar debilidades y mejorar dispositivos, programas y procedimientos antes de utilizarlos en condiciones exigentes.
Hay dos problemas diferentes detrás de estas pruebas. El jamming bloquea o degrada la recepción de las señales auténticas; el spoofing introduce señales falsas que pueden hacer que un receptor calcule una ubicación equivocada. La agencia europea EUSPA explica que esta segunda modalidad puede desorientar a aeronaves, embarcaciones o drones. Por eso, además de recibir una señal, los sistemas necesitan comprobar que la información procede realmente de los satélites que dicen transmitirla.
Uno de los hitos de la campaña ocurrió el 16 de septiembre. Durante dos horas, cinco satélites operativos de Galileo emitieron una señal cifrada de ensayo sobre Europa. Receptores situados en Andøya y en el laboratorio ESTEC, en Países Bajos, consiguieron determinar su posición con esas transmisiones, informó la ESA el día siguiente. Fue una prueba en condiciones reales del futuro Servicio de Autenticación de Señal, conocido como SAS. La agencia prevé para 2027 actividades de validación y acreditación antes de que ese servicio sea declarado operativo.
Ese desarrollo se complementa con OSNMA, el servicio de autenticación de mensajes de navegación que ya está operativo desde julio de 2025 y es de acceso gratuito. Su función es verificar el origen y la integridad de los datos mediante mecanismos criptográficos. Para aprovecharlo, el receptor debe incorporar el protocolo correspondiente y el material público de verificación, además de cumplir los requisitos técnicos definidos para el servicio. Su existencia, por lo tanto, no equivale a que cualquier equipo disponible ya tenga incorporada esa protección.
La distinción importa porque autenticar el contenido del mensaje no es lo mismo que autenticar toda la solución de posición. EUSPA diferencia la comprobación de los datos de navegación de la verificación de las distancias medidas hasta los satélites. La combinación de ambas permite reforzar el cálculo de posición, velocidad y tiempo. Este último componente también sostiene la sincronización de redes de telecomunicaciones, distribución eléctrica y operaciones financieras: la utilidad del sistema va mucho más allá de indicar un recorrido en el teléfono.
En Noruega también se siguieron las señales de los dos satélites de demostración Celeste. Los resultados preliminares indican que los receptores terrestres pudieron adquirirlas incluso con interferencias. El balance incluye además nuevos ensayos de dos prototipos de estaciones de monitoreo para EGNOS, destinados a mejorar su robustez.
Celeste explora una capa de navegación en órbita baja que complemente a los sistemas existentes, entre ellos Galileo, ubicado en órbita media. Sus primeros satélites fueron lanzados el 28 de marzo; el primero transmitió su señal de navegación el 8 de abril y el segundo lo hizo el 17 de ese mes. La fase inicial contempla una constelación de demostración de once unidades. Según la ESA, la cercanía a la Tierra aporta señales más fuertes y otra geometría de medición, con potencial para mejorar la disponibilidad en entornos difíciles, como las zonas urbanas densas.
Los ensayos no cierran la evaluación. Los equipos de la ESA deben procesar decenas de terabytes de información recogida durante la campaña. Ese análisis permitirá incorporar los resultados a los distintos programas y precisar el rendimiento de las tecnologías probadas.




