La sonda europea Juice superó una prueba de autonomía energética durante su paso por la Tierra del 28 de septiembre. La Agencia Espacial Europea difundió este miércoles 14 de octubre el balance de ese ensayo, utilizado para preparar las operaciones que la nave deberá realizar alrededor de Júpiter.

El vehículo pasó tres horas en sombra completa y terminó esa etapa con su batería en un 54%, por encima del límite operativo del 35%. También ensayó EAGLE, un sistema que usa dos cámaras para reconocer el borde iluminado de una luna y mejorar la orientación. Los resultados de esa prueba de navegación todavía serán analizados.

La maniobra de septiembre fue la tercera asistencia gravitatoria del viaje. En su momento de mayor cercanía, Juice pasó a 8.640 kilómetros sobre el océano Índico. La gravedad terrestre desvió su trayectoria unos 20 grados y aumentó su velocidad en 3,5 kilómetros por segundo. Así, la misión aprovechó el movimiento de la Tierra para modificar su rumbo con un consumo reducido de combustible.

La campaña también permitió calibrar equipos en condiciones conocidas. Los responsables de los diez instrumentos científicos debieron coordinar sus observaciones con los recursos disponibles. La nave recorrió durante varios días la cola magnética terrestre, una región que se extiende en dirección contraria al Sol. Esas mediciones pueden combinarse con las de la misión Smile, que observa partículas, campos magnéticos y auroras más cerca del planeta, para estudiar cómo se conectan ambas zonas.

La energía constituye uno de los principales desafíos del destino final. Cerca de Júpiter, la iluminación solar equivale aproximadamente al 3% de la que llega a la órbita terrestre. Juice cuenta con paneles de 85 metros cuadrados y unas 24.000 celdas solares, diseñadas para trabajar con poca luz y temperaturas muy bajas. La superficie por sí sola no resolvía el problema: cada componente debía rendir en un ambiente muy distinto al de una misión cercana a la Tierra.

Para esos paneles se eligieron celdas de triple unión basadas en arseniuro de galio. Sus tres capas aprovechan diferentes longitudes de onda de la luz. Durante el desarrollo, los ingenieros comprobaron que un modelo más eficiente a temperatura ambiente no era necesariamente el mejor en el frío extremo, por lo que seleccionaron otra variante. Además, evaluaron la respuesta de los componentes a la radiación y reforzaron su protección. Es una de las razones por las que los ensayos reales durante el viaje tienen valor para planificar la etapa científica.

El equipo científico de Juice incluye herramientas con funciones diferentes. La cámara JANUS estudiará características de las lunas y las nubes de Júpiter; el radar RIME buscará información sobre estructuras bajo el hielo; y el altímetro láser GALA medirá relieve y deformaciones de Ganímedes. Otros sensores analizarán campos magnéticos, partículas y composición de superficies y atmósferas. Esa combinación permitirá relacionar imágenes con mediciones del entorno y del interior de los cuerpos observados.

La misión estudiará Júpiter y tres de sus grandes lunas, Ganímedes, Europa y Calisto, para conocer mejor sus océanos internos y sus condiciones como posibles ambientes habitables. No lleva un anuncio de vida encontrada: busca reunir datos para comprender esos mundos. Su recorrido contempla 35 sobrevuelos de las lunas antes de entrar en órbita alrededor de Ganímedes.

Juice despegó en abril de 2023 y todavía tiene una asistencia terrestre pendiente, prevista para enero de 2029. Ese encuentro ajustará el tramo final hacia Júpiter, donde la llegada está programada para 2031. Los datos energéticos obtenidos en septiembre servirán ahora para mejorar las simulaciones de futuros eclipses.