Japón lanzó este lunes 19 de octubre la sonda MMX, una misión destinada a explorar las lunas de Marte y traer a la Tierra muestras de Fobos. El cohete H3 despegó desde el Centro Espacial de Tanegashima a las 19:41 UTC, las 16:41 de la Argentina. En Japón ya era la madrugada del martes 20. El lanzamiento fue informado por AFP a partir de la transmisión de la agencia espacial japonesa JAXA.
La partida abre un viaje cuyo resultado científico principal todavía llevará años. MMX debe llegar al entorno de Marte en agosto de 2027 y devolver el material recolectado en 2031, según el programa de la misión. El despegue no significa que ya haya aterrizado en Fobos ni que haya obtenido las muestras: esas operaciones forman parte de las etapas previstas para después de la exploración orbital.
El objetivo es estudiar de dónde vienen Fobos y Deimos, los dos pequeños satélites del planeta rojo. Una hipótesis sostiene que son asteroides capturados por la gravedad marciana; otra los relaciona con restos expulsados durante un gran impacto contra Marte. La composición de las muestras permitirá contrastar esas explicaciones con mediciones que no pueden realizarse únicamente a partir de imágenes tomadas a distancia.
La Agencia Espacial Europea describe un recorrido que combina observación, descenso y regreso. Tras entrar al sistema marciano, la nave estudiará Fobos para seleccionar zonas adecuadas para las operaciones en superficie. El plan apunta a recoger al menos diez gramos de material de dos sitios diferentes. También incluye observaciones de Deimos y de Marte, aunque la misión no prevé aterrizar en la segunda luna.
El regreso estará a cargo de un módulo que enviará una cápsula hacia la Tierra. El lugar previsto para recuperarla es la zona de Woomera, en Australia. Después de su recepción, las muestras deberán ser extraídas, catalogadas y distribuidas a los equipos científicos. La investigación continuará en laboratorios terrestres, donde distintos instrumentos podrán examinar la misma materia durante muchos años.
La misión incorpora además al rover Idefix, desarrollado conjuntamente por el centro aeroespacial alemán DLR y la agencia francesa CNES. Pesa unos 25 kilogramos y está diseñado para trabajar durante aproximadamente cien días sobre Fobos. El DLR explica que será liberado desde una altura cercana a los cuarenta metros y deberá orientarse por sí mismo después del contacto con el suelo, aprovechando la gravedad extremadamente baja de ese cuerpo.
Antes de partir, el pequeño vehículo atravesó pruebas para soportar las vibraciones del lanzamiento y las temperaturas previstas en destino. Su tarea será examinar sectores de interés científico y aportar información sobre el terreno. Esas observaciones también servirán para preparar las maniobras con las que la nave principal intentará obtener material de la superficie.
La NASA participa con el instrumento MEGANE, que medirá rayos gamma y neutrones para determinar la composición elemental de Fobos. También aporta un mecanismo de muestreo neumático que utiliza pulsos de nitrógeno, apoyo de navegación y comunicaciones y equipos de investigación. La agencia estadounidense prevé recibir alrededor del 15% del material que regrese, para conservarlo y estudiarlo en el Centro Espacial Johnson, en Houston.
La cooperación reúne así a JAXA, NASA y organismos europeos en una operación de ida y vuelta al entorno de Marte. El hito comprobado este lunes es el lanzamiento. La llegada, el despliegue del rover, la recolección y el retorno seguirán dependiendo del desarrollo de una misión que tiene por delante varios años de maniobras y trabajo científico.




