El INTA Caleta Olivia prepara un ensayo con 150 pollitas para evaluar un suplemento alimentario elaborado mediante fermentación de materiales orgánicos. La prueba principal comenzará en noviembre y comparará dos formas del preparado con un grupo que no lo recibirá. El objetivo es determinar si el producto mejora el aprovechamiento del alimento y, más adelante, la producción de huevos en sistemas avícolas familiares de la Patagonia Austral.
El desarrollo fue presentado por el organismo el viernes 16 de octubre. Está a cargo de la Agencia de Extensión Rural de Caleta Olivia y utiliza microorganismos obtenidos a partir de la fermentación de material nativo. La propuesta todavía se encuentra en investigación: los resultados iniciales que informó el equipo no equivalen a una validación de su eficacia en gallinas ponedoras ni a una recomendación general de uso.
Annabela Bulacio, veterinaria responsable del proyecto, explicó que eligieron trabajar con aves de postura por la demanda que tiene esa actividad en la localidad santacruceña. También precisó una diferencia central para los productores: el biofermento se estudia como aditivo, es decir, como complemento de la dieta. No está destinado a reemplazar el alimento balanceado que reciben las aves.
El ensayo previsto para noviembre utilizará pollitas negras INTA de un día de vida. Los animales se dividirán en tres lotes de 50: uno funcionará como referencia, sin el suplemento; otro recibirá la formulación sólida y el tercero, la líquida. El preparado se administrará mezclado con el alimento y a través del agua de bebida, de acuerdo con el diseño que describió el organismo.
La comparación no se limitará a observar cuánto pesan las aves. El equipo seguirá la ganancia de peso, analizará la materia fecal y realizará conteos de parásitos gastrointestinales. Cuando comience la etapa de postura, también medirá el porcentaje de producción de huevos. Así buscará relacionar el desempeño productivo con los indicadores de salud intestinal, en lugar de evaluar únicamente un resultado aislado.
La hipótesis de trabajo es que una mejor condición del intestino permita absorber y aprovechar más eficazmente los nutrientes. Según explicó el INTA, aunque las aves de postura tienen cierta resistencia frente a los parásitos intestinales, pueden presentar diarreas y otras alteraciones que perjudican esa absorción. La investigación intentará establecer si la suplementación aporta una mejora medible en esas condiciones.
Como antecedente, el organismo mencionó investigaciones con pollos parrilleros en las que el biofermento mostró potencial como anticoccidial frente a la coccidiosis, una enfermedad intestinal. Ese antecedente corresponde a otro tipo de producción avícola. Por eso, el nuevo ensayo tendrá que generar información específica sobre las ponedoras y sobre las dos presentaciones que se compararán en Caleta Olivia.
También se realizó una primera prueba de tolerancia con pollitas. El INTA informó una buena aceptación del aditivo y un peso promedio cercano a 330 gramos, frente a unos 300 gramos en el grupo de referencia. La comunicación no detalló el tamaño de esa prueba ni presentó un análisis estadístico; esos valores deben leerse como un antecedente preliminar, sin convertirlos en una promesa de mejora para cualquier establecimiento.
Los datos del próximo ensayo se utilizarán para ajustar las dietas experimentales y definir estrategias de suplementación. El proyecto apunta a desarrollar una alternativa para la avicultura regional, pero la etapa decisiva todavía está por comenzar. El seguimiento de los tres grupos y las mediciones durante la postura serán los que permitan evaluar si el biofermento cumple el objetivo productivo y sanitario planteado.




