Las heladas recientes dejaron daños en cultivos de verano sembrados de manera temprana en distintas zonas de San Juan. La Sociedad de Chacareros Temporarios informó pérdidas variables según parcela, especie y protección utilizada. Su presidente, Sergio Armando López, situó algunos casos entre el 20% y el 40%; la cobertura también recoge estimaciones mayores en ciertos lotes.

Los productores identificaron daños en zapallito y calabaza, además de superficies con tomate, berenjena, pimiento y choclo. Muchas de esas plantas todavía estaban en una fase inicial. Quienes disponían de mantas térmicas pudieron proteger parte de la producción, mientras otras parcelas quedaron más expuestas. No hay un porcentaje único que describa todas las fincas de la provincia.

La siembra anticipada busca llegar antes al mercado, cuando una oferta más temprana puede obtener mejores precios. En este caso esa decisión elevó la vulnerabilidad frente a temperaturas bajas tardías. La pérdida informada corresponde a cultivos que deberían ingresar con más peso comercial desde fines de octubre y durante noviembre, por lo que aún no se observa plenamente en los puestos de venta.

López advirtió que sería prematuro trasladar los porcentajes de daño directamente al precio que pagará el público. El resultado dependerá de cuánto se recupere la producción local y de la mercadería que llegue de otras provincias. Una merma en una zona no implica necesariamente una escasez general si existe oferta de otros orígenes.

La vid representa otro frente de preocupación. El ministro provincial de Producción, Gustavo Fernández, informó 1.080 reclamos y peritajes previstos sobre 16.500 hectáreas por daños de heladas, según la misma cobertura. Son denuncias y superficies a revisar, no un resultado definitivo para todas esas hectáreas. Los relevamientos determinarán el daño reconocido y la posible asistencia a productores elegibles.

También varían los momentos afectados: una primera helada alcanzó variedades destinadas a pasa y consumo en fresco, y otra impactó sobre variedades criollas y comunes en brotación. Esa diferencia importa para evaluar la cosecha y no mezclar el daño de hortalizas tempranas con el de viñedos.

El próximo dato decisivo llegará con los peritajes y con el volumen real que ingrese a los mercados hacia fines de octubre. Hasta entonces, las cifras deben atribuirse a los relevamientos de productores y autoridades, sin transformarlas en un aumento de precios ya producido ni en una estimación provincial cerrada de pérdidas.\n\nLas denuncias de los viñateros y el relevamiento de hortalizas provienen de canales distintos. El Gobierno deberá peritar las hectáreas reclamadas antes de determinar asistencia, mientras los chacareros observan cómo responden las parcelas sembradas temprano. Poner juntas ambas informaciones muestra el alcance de las heladas sin atribuir a toda la producción un mismo porcentaje de pérdida.

El calendario agrícola también modifica el impacto para consumidores. Las verduras que aún no estaban listas para comercializarse no desaparecen de inmediato de las góndolas por una helada de esta semana. La pregunta será cuántos kilos llegan al mercado cuando comience la temporada esperada y qué volumen puede ingresar desde otras provincias.

Las mantas térmicas mencionadas por López fueron útiles en ciertas parcelas, pero el relevamiento no cuantifica cuánto daño evitaron en promedio. Su presencia distingue situaciones de productores con diferentes recursos y cultivos. Un porcentaje de afectación comunicado para un lote tampoco sirve para estimar por sí solo el ingreso perdido por una familia agrícola.

Los próximos informes de peritos provinciales y los registros de ingreso a los mercados permitirán convertir las estimaciones iniciales en un panorama más preciso. Esa secuencia es relevante para asistencia, abastecimiento y precios, asuntos que todavía permanecen abiertos.