El balance de los incendios vinculados con la jornada de viento Zonda comenzó a mostrar este viernes la dimensión del daño en San Juan. El jefe de Bomberos, Marcelo Leigorria, informó que sus equipos realizaron 56 intervenciones en distintos departamentos y que el fuego alcanzó viviendas, vehículos y herramientas. En Santa Lucía, un joven de aproximadamente 21 años sufrió quemaduras extensas mientras intentaba retirar pertenencias de su casa. Fue trasladado a un centro de salud y permanece internado en estado grave, según el reporte difundido por la autoridad bomberil.

El número de intervenciones describe salidas de los equipos de emergencia y no equivale a 56 incendios de viviendas. De acuerdo con el balance, 11 actuaciones estuvieron relacionadas con casas afectadas. Las situaciones más difíciles se localizaron en Santa Lucía y Médano de Oro, aunque la respuesta operativa se extendió a otros puntos de la provincia. En algunos domicilios se registraron pérdidas totales. La evaluación precisa de daños y necesidades de cada familia sigue a cargo de los organismos provinciales y municipales.

Las ráfagas fueron un factor decisivo en la propagación: focos iniciados en sectores con pastizales pudieron avanzar hacia áreas habitadas en poco tiempo. Esa combinación de viento, vegetación seca y construcciones próximas obligó a los bomberos a trabajar simultáneamente en distintos frentes. Leigorria describió la complejidad del operativo en una entrevista con Radio Sarmiento y señaló que, en el caso del joven herido, el contacto con las llamas ocurrió cuando intentaba salvar objetos de la vivienda. La evolución clínica corresponde exclusivamente al equipo médico que lo atiende.

Sobre las causas, las autoridades investigan al menos una posible quema de pastizales en Santa Lucía. Esa información no permite atribuir todos los focos a un mismo origen ni responsabilizar a personas concretas. Cada incendio debe ser examinado por separado; las imágenes difundidas en redes tampoco prueban por sí solas cómo se inició un foco determinado. Mientras avanza ese trabajo, la prioridad inmediata es asistir a las personas damnificadas y asegurar las zonas con instalaciones dañadas.

El balance llega después de una jornada que alteró actividades cotidianas en toda la provincia. Para las familias que perdieron su casa o parte de sus bienes, la emergencia no terminó con la extinción de las llamas: todavía restan relevamientos, restablecimiento de servicios y decisiones sobre reparación o reconstrucción. El Gobierno y los municipios comenzaron a visitar los sectores afectados para identificar necesidades. Los datos sobre viviendas y personas asistidas pueden actualizarse cuando concluyan esas tareas.

La información también exige distinguir a las personas afectadas por las llamas de quienes fueron evacuadas por precaución. Por ahora, el balance público permite describir al joven internado y las viviendas alcanzadas, pero no calcular un número definitivo de damnificados para toda la provincia. En una emergencia distribuida entre varios departamentos, un relevamiento puede sumar casos que los bomberos no contabilizaron como salida específica o reclasificar daños ya registrados. Esa diferencia metodológica es una razón para atribuir cada cifra a su organismo y momento.

El viento Zonda multiplica los riesgos de un foco pequeño cuando alcanza vegetación y estructuras secas. Las recomendaciones de las autoridades de emergencia apuntan a evitar quemas y a informar de inmediato cualquier columna de humo; no es seguro intentar ingresar en una vivienda comprometida para rescatar objetos. La respuesta posterior deberá incluir asistencia material y seguimiento de salud para las personas lesionadas. La investigación de las causas sigue abierta y no debe confundirse con la tarea urgente de proteger a los vecinos.