El avión experimental X-59 de la NASA completó seis vuelos en una sola semana y alcanzó Mach 1,53, la mayor velocidad registrada hasta ahora en su campaña de pruebas. La agencia estadounidense informó los avances este viernes 2 de octubre. Las salidas se realizaron el 22, el 24 y el 25 de septiembre, con dos vuelos por jornada, y elevaron a 38 el total de ensayos aéreos del aparato.
La nueva marca semanal superó en dos vuelos el máximo anterior. El programa atraviesa una etapa de ampliación de la envolvente de vuelo: se estudia cómo responde el avión ante distintas velocidades, altitudes y maniobras. Después de esa actividad, ingresó en un mantenimiento programado de unas tres semanas. Antes de volver al aire deberá completar una revisión habitual de sus sistemas.
El X-59 es el centro de Quesst, una misión destinada a investigar el vuelo supersónico con menor impacto sonoro. La propuesta combina una aeronave de diseño especial con una futura evaluación de cómo perciben su sonido las personas en tierra. El objetivo declarado es aportar datos que ayuden a establecer niveles aceptables de ruido para eventuales operaciones comerciales por encima de la velocidad del sonido sobre zonas continentales.
Para llegar a esa instancia, la NASA organiza el trabajo en tres fases. La primera abarca construcción, pruebas terrestres y vuelos para comprobar prestaciones y seguridad. La segunda se concentra en validar la tecnología acústica en condiciones atmosféricas reales dentro de un área de ensayos de California. La tercera prevé vuelos sobre comunidades estadounidenses y consultas a sus habitantes. Los resultados serán entregados a autoridades regulatorias nacionales e internacionales; la campaña experimental no equivale por sí misma a una autorización para servicios comerciales.
Aunque la investigación apunta a aplicaciones futuras para el transporte, el X-59 no es un prototipo de avión de línea y nunca llevará pasajeros. Es una plataforma tripulada de investigación, construida por Lockheed Martin Skunk Works, cuya forma y tecnologías buscan reducir el estampido sónico percibido desde el suelo a un golpe más tenue. Esa distinción permite ubicar el alcance del anuncio: se trata de progresos de un programa de ensayo, no de la presentación de una nueva ruta ni de una aeronave comercial disponible.
El antecedente inmediato permite medir el aumento de actividad. En un balance publicado el 4 de septiembre, la NASA había detallado que el vuelo número 25 ocurrió el 21 de agosto y duró 72 minutos. Entonces alcanzó Mach 1,2 y unos 49.000 pies de altura. La agencia explicó que utiliza un gemelo digital en tiempo real para comparar los datos de vuelo con las predicciones obtenidas en simulaciones y estudiar el control, la estabilidad y las cargas que actúan sobre la estructura.
La preparación también incluye ampliar el equipo de pilotos. En septiembre, la NASA informó que Mike Lippert había encendido los sistemas del X-59 desde la cabina durante una prueba terrestre en Edwards, California, el 27 de agosto. Nils Larson y Jim Less, los pilotos ya establecidos en el programa, lo acompañaron en la coordinación con la sala de control. Su entrenamiento incluyó prácticas en un simulador de alta fidelidad para familiarizarse con el avión y ensayar la misión.
La evaluación del ruido seguirá siendo una parte central del trabajo pendiente. En su balance de septiembre, el equipo explicó que la validación acústica utilizará instrumentos tanto en tierra como en el aire para medir y caracterizar el sonido del X-59. Ese paso deberá comprobar con datos de vuelo el comportamiento para el que fue diseñado, además de los avances ya registrados en velocidad y ritmo de operaciones.




