El futuro Telescopio Extremadamente Grande (ELT) dio un nuevo paso en su construcción en el norte de Chile: cerca de 500 segmentos de su espejo principal ya llegaron a las instalaciones técnicas del Observatorio Paranal. El Observatorio Europeo Austral (ESO) informó el 14 de octubre que el envío acumulado supera la mitad de las 931 piezas previstas, contando las que se utilizarán como repuestos durante el funcionamiento del instrumento.
El avance también tiene una señal en Europa. El último segmento ingresó a producción en la planta de Safran Reosc, cerca de Poitiers, Francia. Según el organismo, la mayoría de las piezas restantes ya está en tránsito o embalada para su traslado, mientras que unas pocas continúan en fabricación. La previsión es que todas lleguen a Chile en los próximos meses.
El espejo principal, denominado M1, tendrá 39 metros de diámetro y estará formado por 798 segmentos hexagonales. Su tamaño impide fabricarlo a partir de una única pieza de vidrio. La solución exige que centenares de superficies individuales mantengan una alineación precisa y trabajen como un solo conjunto para recoger la luz del universo.
La diferencia entre las 798 piezas que integrarán el espejo y las 931 que se fabrican responde al mantenimiento. ESO dispuso 133 segmentos adicionales para reemplazar los que deban salir temporalmente de servicio. Una vez que el telescopio esté operativo, será necesario intercambiar dos por día para renovar su recubrimiento reflectante, sin dejar espacios vacíos en la superficie principal.
La llegada a Paranal es una etapa previa a su incorporación al telescopio. En la instalación técnica, ingenieros y técnicos inspeccionan cada segmento y aplican la capa que le permitirá reflejar la luz de las estrellas. El edificio también se utiliza para almacenarlos y será parte del circuito de renovación de los recubrimientos durante toda la vida operativa del ELT.
La fabricación comenzó en Alemania, donde SCHOTT produjo las piezas iniciales con Zerodur, un material vitrocerámico que cambia muy poco de forma ante variaciones de temperatura. Desde allí viajaron a Francia para el trabajo de conformado, pulido y montaje sobre sus estructuras de soporte.
En esa cadena participan también empresas de Países Bajos, responsables del diseño y la producción de los soportes. Sensores fabricados por un consorcio francoalemán controlan la posición relativa de los segmentos, mientras que actuadores alemanes permiten mantenerlos alineados con sus vecinos. El traslado final combina rutas terrestres y transporte marítimo en un recorrido de unos 10.000 kilómetros hasta el desierto de Atacama.
Los primeros segmentos arribaron a Chile a comienzos de 2024, aproximadamente siete años después de la firma de los contratos industriales iniciales. Ahora Safran Reosc alcanzó un ritmo de producción de un segmento diario, de acuerdo con la actualización de ESO.
El ELT se levanta en Cerro Armazones, cerca de Paranal. ESO sitúa el avance general del proyecto por encima del 75% y mantiene las primeras observaciones con instrumentos científicos para finales de 2030. La llegada de los espejos constituye un hito de fabricación y logística dentro de ese cronograma; todavía quedan etapas de integración antes del comienzo de la actividad científica.
Entre sus objetivos están el estudio de las atmósferas de planetas rocosos que orbitan otras estrellas y la observación de las primeras galaxias y estrellas formadas después del Big Bang. Su capacidad también se utilizará para investigar si las constantes fundamentales de la física variaron a lo largo del tiempo cósmico, según la descripción del proyecto difundida por ESO.




