El manejo del agua, la nutrición de las plantas y los controles de calidad concentraron una jornada dedicada al pistacho en Expo Innova Cuyo 2026, en Pocito. Las exposiciones reunieron a especialistas y empresarios durante la muestra desarrollada entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre. El encuentro puso en discusión las condiciones técnicas que necesita el crecimiento del cultivo, desde la finca hasta el producto destinado al mercado.

Florencia Videla abordó el manejo agronómico; Juan Ignacio Ponelli, los aspectos económicos; Juan Pablo Mestre, la nutrición foliar; y María Cristina Nally, del Instituto de Biotecnología de la UNSJ, la prevención de aflatoxinas. Videla advirtió que restringir el agua durante el cuaje y el llenado de los frutos, entre diciembre y febrero, favorece frutos vanos y calibres menores. Mestre destacó que los análisis foliares deben interpretarse junto con la observación de las plantas. La agenda combinó decisiones productivas con problemas de poscosecha y control.

La importancia del riego tiene respaldo en investigaciones anteriores. En enero de 2025, el INTA presentó una zonificación agroclimática de la variedad Kerman, construida a partir de una década de registros meteorológicos y del seguimiento de las plantas. Gonzalo Sánchez, investigador del organismo y del Conicet en San Juan, explicó entonces que la tolerancia del pistachero al déficit hídrico no elimina la necesidad de contar con agua para alcanzar producciones elevadas.

Ese trabajo ubicó áreas aptas en una franja que une el sur sanjuanino con sectores de Mendoza, San Luis y La Pampa. Para establecerlas, combinó requerimientos de frío y calor con el riesgo de heladas tardías durante la floración. También identificó zonas de aptitud condicionada, donde algunas campañas pueden resultar comprometidas. El mapa ofrece así una referencia para evaluar la ubicación de nuevas plantaciones y no supone que cualquier terreno de una provincia productora tenga las mismas condiciones.

En materia de calidad, una investigación de la UNSJ y el Conicet publicada en diciembre de 2023 evaluó levaduras obtenidas de mostos en fermentación frente a un hongo aislado de pistacho, Aspergillus flavus. El equipo de Nally estudió su capacidad para reducir la concentración de aflatoxinas. Se trata de un antecedente experimental del control biológico, no de una certificación comercial de un producto.

Las pruebas compararon distintas cepas en condiciones de laboratorio. Después de cinco días de incubación, las muestras fueron analizadas por cromatografía líquida. Una cepa de Saccharomyces cerevisiae alcanzó una reducción del 97%, mientras otras alcanzaron el 95% y el 90% y una no logró reducción. Esa variación importa: los resultados corresponden a organismos y condiciones determinados. Las autoras presentaron las levaduras como candidatas para futuros ensayos, sin describir una solución de eficacia universal aplicable directamente en todas las fincas.

La provincia también cuenta con capacidades universitarias para acompañar los controles. En una comunicación de abril de 2024, la UNSJ identificó a los productores de pistachos entre los destinatarios de los servicios del Laboratorio de Análisis de Productos Regionales de Ingeniería Química, conocido como LAPRIQ. La unidad informó que atiende al sector agroindustrial destinado tanto a exportación como a consumo interno y ofrece análisis de micotoxinas, humedad, agua y otros parámetros. La oferta informada incluye además análisis microbiológicos y de metales pesados, junto con la calibración de instrumentos y material de laboratorio. Esta oferta de ensayos y verificaciones permite vincular las decisiones de producción con la evaluación de los productos obtenidos.