La polémica por el video que involucra al influencer sanjuanino Santiago Fernández, conocido como El Niño Marta, sumó este miércoles las voces de la mujer que aparece en las imágenes y de su hijo. Sandra, que realiza tareas para obtener ingresos en el centro de Capital, sostuvo que fue insultada y pidió asesoramiento jurídico. Nelson relató que su madre regresó a su casa llorando y aseguró que los encuentros conflictivos con el creador de contenido no se limitaron a esa grabación. Fernández, por su parte, rechazó las versiones que circulan y manifestó que no seguirá dando explicaciones.

El episodio se registró en el ingreso del supermercado Carrefour ubicado en avenida Libertador y General Acha. Sandra se dedica allí a ordenar carros y colaborar con clientes. La cobertura de 0264 Noticias reconstruye un intercambio en el que Fernández aparece acompañado por otro joven, mientras se filma a la trabajadora y se reseñan insultos, entre ellos la palabra discriminatoria «mogólica» y el agravio «perra». La discusión continúa hasta que el teléfono cae al piso; después, el dispositivo es recogido y la grabación sigue. También se menciona la intención de exponer públicamente a la mujer mediante la publicación del material.

El material, según las descripciones de los medios que lo publicaron, corresponde a una parte del enfrentamiento. No establecen, por sí solas, todos los antecedentes de la relación entre las personas involucradas ni sustituyen una investigación sobre eventuales responsabilidades. Por esa razón, las afirmaciones sobre encuentros anteriores y sobre las circunstancias que precedieron a la filmación deben distinguirse de lo que muestran los fragmentos publicados. Tampoco corresponde convertir expresiones discriminatorias empleadas durante una discusión en un diagnóstico sobre la salud de la persona que las recibe.

El registro del episodio puede consultarse en https://www.instagram.com/reel/Dd6RPErITtZ/ . El enlace corresponde a la publicación incorporada por 0264 Noticias en su cobertura: se trata de una republicación periodística del material, no de una publicación original de Fernández verificada por este diario. El acceso puede depender de las condiciones de Instagram. No se comprobó la disponibilidad de un registro completo, sin recortes, alojado en la cuenta original del influencer.

Sandra respondió públicamente este miércoles. En declaraciones reproducidas por Tiempo de San Juan explicó que, durante el intercambio, manoteó el celular y que el aparato terminó en el suelo. Según su relato, Fernández lo levantó y luego la insultó. La mujer sostuvo que él había iniciado el conflicto y que decidió no continuar con la confrontación. Así, reconoció su propia reacción con el teléfono y, al mismo tiempo, cuestionó el trato recibido y la difusión posterior de las imágenes.

La trabajadora también rechazó las afirmaciones realizadas sobre su persona. Destacó los años que lleva desempeñando tareas en el supermercado y el vínculo que tiene con quienes la conocen en el centro. Su respuesta no se limitó al momento del video: expresó que no imaginaba la repercusión que alcanzaría y habló de las muestras de apoyo que recibió. En la cobertura de Diario Huarpe manifestó además preocupación por la posibilidad de que su hijo se involucre en una pelea para defenderla.

El pedido concreto de Sandra fue recibir orientación legal. Dijo que no cuenta con dinero para pagar un abogado y que necesita conocer las herramientas disponibles frente a lo que describe como acoso y hostigamiento. Ese pedido no permite afirmar que ya presentó una denuncia penal ni que existe una imputación contra Fernández por este episodio. Hasta el corte de esta edición, las fuentes consultadas no aportaban un número de expediente penal, una resolución judicial ni una respuesta oficial que confirmara el inicio de ese trámite.

Nelson, hijo de Sandra, habló con Tiempo de San Juan y describió el impacto emocional que observó en su madre. Su testimonio puso el foco en cómo llegó a la vivienda que comparten en Pocito y en la angustia que, según él, continuó después del hecho. También afirmó que ambos se sostienen mediante pequeños trabajos en el microcentro. Sandra viaja en colectivo para realizar sus tareas y, de acuerdo con el relato de su hijo, quiere seguir trabajando pese a lo ocurrido.

Sobre el inicio del intercambio, Nelson aportó una reconstrucción basada en lo que le contó su madre. Afirmó que Fernández y su acompañante le pidieron una fotografía y que, frente a la negativa, comenzaron a filmarla. También sostuvo que ya la habían molestado en otras ocasiones. Son declaraciones del hijo de la trabajadora: no constituyen una corroboración independiente de cada encuentro anterior. Las dos voces familiares verificadas en la cobertura son las de Sandra y Nelson; no se encontró una respuesta identificada como proveniente de la madre de Sandra.

Fernández también se pronunció. En los videos de descargo reproducidos por Tiempo de San Juan cuestionó a usuarios, medios y otros creadores que lo criticaron o dejaron de seguirlo. Aseguró que se están inventando cosas sobre el caso, sostuvo que está tranquilo y anunció que no responderá más mensajes ni continuará explicando lo ocurrido. También planteó la posibilidad de apartarse temporalmente de las redes. Las publicaciones revisadas no contienen una disculpa inequívoca dirigida a Sandra ni un acuerdo público entre las partes.

La repercusión llegó además a la Defensoría del Pueblo de San Juan. Marcos Andino, dirigente de Rawson y exfuncionario provincial, presentó un escrito para que se analice si la filmación, el trato y la difusión posterior pudieron afectar derechos de la trabajadora. Solicitó evaluar la intervención de organismos relacionados con inclusión, discapacidad y no discriminación, y procurar que cualquier actuación evite aumentar la exposición de la persona filmada. Según la cobertura consultada, acompañó un enlace y capturas del material.

Andino aclaró que su presentación no busca anticipar una condena ni formular una calificación penal. Esa distinción es central para entender la instancia actual: se pidió la evaluación de un organismo de protección de derechos, pero no se verificó una resolución de la Defensoría sobre el fondo del caso. La situación continúa abierta, con versiones contrapuestas sobre los antecedentes y con un reclamo concreto de Sandra: obtener asesoramiento para trabajar y transitar su vida cotidiana sin nuevas confrontaciones.