El Instituto Nacional de Tecnología Industrial informó este 16 de octubre que una intervención edilicia en la Base Conjunta Marambio permitió reducir un 34% la demanda de calefacción evaluada. El resultado fue presentado durante la 37ª Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos, realizada previamente en Ushuaia, y forma parte de una línea de trabajo sobre infraestructura en condiciones extremas.

La experiencia combinó mejoras en la aislación y una evaluación del comportamiento del edificio intervenido. Según explicó Fabio Luna, director de Infraestructura y Geotecnia de la subgerencia de Construcciones del INTI, participaron empresas nacionales y se trabajó sobre pisos, muros, techos y ventanas. Estas últimas incorporaron triple vidriado hermético para mejorar el desempeño de la envolvente.

El porcentaje comunicado corresponde a la demanda de calefacción de esa experiencia. No se informó como una reducción del consumo energético total de toda la base ni de todas las instalaciones argentinas en la Antártida. La publicación tampoco detalla el costo de la intervención, el período de recuperación de la inversión o una extensión ya aprobada a otros edificios.

El encuentro regional se desarrolló del 5 al 8 de octubre, según la información de la Fundación Marambio. Por lo tanto, la novedad de este viernes es la difusión del balance técnico del INTI, no la realización de una nueva reunión en Ushuaia. La RAPAL permite coordinar asuntos científicos, logísticos y ambientales entre programas antárticos latinoamericanos.

Además de la experiencia energética, el organismo presentó un estudio sobre el comportamiento de los sedimentos de la isla Marambio frente a cambios de temperatura y congelamiento. El objetivo es evaluar su posible aplicación a fundaciones, rellenos y terraplenes tanto en la base como en la pista aérea. El trabajo aporta información para analizar esas soluciones; no equivale al anuncio de una nueva obra aeroportuaria.

Los investigadores realizaron mediciones en condiciones normales y de congelamiento. Entre las variables examinadas estuvieron la resistencia a la compresión, la velocidad de pulsos ultrasónicos y la evolución térmica hasta temperaturas de veinte grados bajo cero. La combinación permite observar cómo responde el material en diferentes condiciones, en lugar de basarse únicamente en una descripción superficial del terreno.

El seguimiento incluyó la instalación de sensores en el subsuelo. Luna detalló que se utilizó un dispositivo vertical con cuatro termistores, distribuidos cada 45 centímetros hasta alcanzar 1,80 metros de profundidad. El registro se extendió durante dos años y tres meses, lo que aporta una secuencia de datos y no solamente una medición aislada.

En paralelo, se realizó una descripción del perfil del suelo mediante una calicata y la extracción de muestras a distintas profundidades. Esa información complementa los registros de temperatura y los ensayos del material. El comunicado presenta el conjunto como una base para evaluar posibles usos constructivos, sin publicar todavía un proyecto ejecutivo o una decisión de intervención en la pista.

Durante la RAPAL, el INTI participó también en un foro de ciencia, logística e innovación organizado por FINNOVA. El espacio reunió a más de quince empresas e instituciones vinculadas con transporte, infraestructura, abastecimiento, tecnología y servicios especializados, y prevé incorporar al sistema científico y académico fueguino. La línea de trabajo apunta a conectar esas capacidades con las necesidades de los programas antárticos.

Las dos experiencias se integran a las actividades del INTI en infraestructura, materiales, energía y gestión sostenible en la Antártida. La evidencia divulgada permite identificar un resultado concreto en aislación y un seguimiento prolongado del terreno; las futuras aplicaciones deberán definirse a partir de esa información técnica y de las necesidades de cada instalación.