El Banco Central convocó para el martes 6 de octubre la segunda licitación de depósitos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad destinada a financiar créditos hipotecarios. La operación ofrecerá $200.000 millones y recibirá propuestas de entidades financieras entre las 11 y las 15. La Comunicación B 13240, emitida este viernes 2 de octubre, establece que los recursos deberán aplicarse exclusivamente a la compra, construcción, ampliación o refacción de viviendas.

La convocatoria amplía las situaciones habitacionales contempladas: podrán recibir préstamos las personas que no sean titulares de otra vivienda y también quienes, aun siendo propietarias, no dispongan de su uso. Esa incorporación resulta relevante para distinguir la titularidad de un inmueble de su disponibilidad efectiva. El cambio integra las condiciones del destino de los fondos; la licitación se dirige a los bancos y no funciona como una inscripción directa de familias ante el Banco Central.

Las entidades tendrán 90 días corridos desde la acreditación efectiva del dinero para transformarlo en préstamos. El anexo prevé que el FGS pueda cancelar anticipadamente la parte del depósito que no se haya aplicado a créditos, una vez transcurrido ese plazo. La opción podrá ejercerse una sola vez. El banco deberá liquidar los intereses correspondientes al capital retirado y conservar un nuevo certificado por el monto efectivamente colocado, con la tasa y el vencimiento originales.

El esquema fue presentado por el Ministerio de Economía el 26 de agosto y contempla hasta $2 billones en depósitos ajustados por UVA, con un interés adicional. El diseño inicial estableció colocaciones a uno y cinco años, con rendimientos mínimos adicionales de 2,50% y 4,50%, respectivamente. Son condiciones del financiamiento que recibe el banco: no deben confundirse con la tasa que paga quien toma una hipoteca ni con una cuota fija en pesos.

Para los préstamos financiados mediante el programa, Economía fijó un techo de UVA más 7,50%, un plazo mínimo de 15 años y un importe máximo de 150.000 UVA por crédito. También limitó las ofertas de cada entidad al 20% del monto de cada licitación. Esos parámetros delimitan el mecanismo de fondeo y su distribución; no equivalen a un compromiso de aprobar automáticamente solicitudes individuales por el monto máximo previsto.

El antecedente inmediato es la subasta del 7 de septiembre, cuando se adjudicaron los primeros $200.000 millones a 13 bancos. Según el balance publicado por Bloomberg Línea, el 82% de los recursos se colocó a cinco años y el resto a uno. La preferencia por el tramo largo muestra qué clase de financiamiento buscaron las entidades en esa primera operación, antes de la nueva convocatoria de octubre.

La medida se desarrolla en un mercado con comportamientos distintos según la línea de crédito. En su informe monetario de agosto, publicado el 7 de septiembre, el Banco Central señaló que los préstamos hipotecarios continuaron creciendo, aunque el conjunto de los préstamos en pesos al sector privado cayó 1% en términos reales y desestacionalizados. El organismo identificó al programa del FGS como un apoyo adicional para el financiamiento de vivienda.

El objetivo del esquema es reducir el desajuste entre depósitos bancarios de corto plazo y préstamos para vivienda que se devuelven durante muchos años. El próximo paso será conocer las ofertas y adjudicaciones del 6 de octubre. Recién después podrá evaluarse cuánto del nuevo financiamiento recibido por los bancos llega a convertirse en hipotecas: el monto convocado, por sí solo, no representa créditos ya desembolsados a las familias.